domingo, 20 de julio de 2014

REFORZANDO NUESTRA CULTURA, CAPÍTULO 5: No al comercialismo

     Aquí estoy nuevamente para continuar este particular listado de elementos que llevo un tiempo confeccionando. He decidido que el quinto artículo haga referencia a la cuestión del comercialismo, y a ese concepto que nos es tan cercano como es la ideología del "usar y tirar". Puede que no parezca una cuestión que tenga mucho que ver con el odinismo, pero yo pienso que sí. Voy a explicar mi punto de vista.
     El actual ritmo de consumo global obedece a las directrices capitalistas, por lo que forma parte del "sistema", y como tal se protege, se alienta y se difunde. Sin embargo, todo lo creado así es completamente efímero: no tiene vocación de perdurabilidad. Obedeciendo al consumismo, malgastamos recursos, destruyendo así a nuestra Madre Tierra y, en consecuencia, destruyéndonos a nosotros mismos en el proceso, en tanto que somos parte de la misma tierra a la que dañamos. 
     ¿Y por qué esto es así? Pues sencillamente porque hace ya muchas décadas que la civilización occidental sustituyó la calidad y la utilidad por la cantidad. Tanto tienes, tanto vales, sin importar demasiado si lo que tienes es lo que verdaderamente necesitas. Y, si lo pensamos bien, esto no es simple ecologismo. Va mucho más allá.
     El comercialismo nos ha enseñado a no cuidar de nuestras posesiones materiales, a desprestigiar a aquellos que sí lo hacen, tachándolos de anticuados. ¿Por qué tratar de conservar algo si, a fin de cuentas, va a durar X años, y cuando se rompa podré comprar otro? Hemos asimilado la obsolescencia programada como un mal menor. 
     En definitiva, se suceden las generaciones con el concepto interiorizado de que no es necesario el cuidado de los bienes materiales. ¿Y son solo los bienes materiales, o tal vez este modo de actuar lo hayamos trasladado también a las personas? ¿Cuidamos de los nuestros por responsabilidad, o sólo lo hacemos mientras nos sean útiles?
     Como veis, el comercialismo es radicalmente opuesto al concepto vital pagano y odinista. Si bien es cierto que forma parte de nuestras vidas, y no voy a proponer que nos tiremos al monte, no es menos cierto que podemos poner nuestro granito de arena en la lucha contra este comportamiento. Meditadlo porque merece la pena el esfuerzo.

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