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viernes, 18 de noviembre de 2022

¿VALQUIRIA O VALKYRJA? EVOLUCIÓN Y SIGNIFICADO DE LA DONCELLA GUERRERA (Parte I)

 

Bueno, pues aquí me tenéis de nuevo. Ya, ya lo sé, parecía que este blog estaba muerto, pero no es así. Lo cierto es que llevo un tiempo sin ganas de publicar nada, tal vez por la escasa repercusión que tiene este modesto espacio, o quizá sea por el nulo feedback que recibo, lo que resulta ciertamente desalentador. Aun así, continúo con mi senda de estudio, y, siempre que halle la presencia de ánimo para escribir, así lo haré. De todas formas, si habéis posado vuestros ojos en estas líneas, tenéis mi agradecimiento. Intentaré publicitar mis artículos por las redes sociales (a las que soy evidentemente alérgico), y a ver si entre tod@s reflotamos este proyecto.

Hoy vamos a tratar de analizar una de nuestras figuras míticas más populares, atendiendo a su significado, a su evolución histórica y a la utilización que, de la misma, se ha hecho por nuestras tribus desde la Edad del Hierro hasta hoy día: me refiero, como el título bien indica, a la Valquiria. ¿O es Valkyrja? ¿Son sinónimos, o definen figuras distintas? Vamos a comprobarlo.


Artista: Kráka Gúnnarsdottir (Instagram: @fiskrart)

Antes de continuar, ¿sabéis el significado del término Psicopompos? Esta palabra de origen griego se usa en las ciencias que estudian las mitologías para definir a las criaturas cuya función es acompañar a las almas de los recién fallecidos al más allá. Obviamente, las valquirias tienen esta función, y es una labor de sobra conocida. Pero ¿qué más define a una valquiria? ¿Qué se os viene a la mente al leer la palabra “valquiria”? Tal vez forméis la imagen de una joven hermosa, probablemente de largos cabellos dorados, quien porta un yelmo alado, un vaporoso vestido, y tal vez una lanza y un escudo, ¿me equivoco?

Bueno, pues, para sorpresa de nadie, hay grandes diferencias entre lo que denominaremos como “valquiria pop” y su homónima de la Edad del Hierro, a la que nos referiremos con el término en Nórdico Antiguo, Valkyrja (en singular Valkyrja, en plural Valkyrjur). Sin embargo, la intención de este artículo no es devaluar la imagen actual, sino mostrar estos cambios como una evolución que se produce en consonancia con los cambios sociales de nuestro Pueblo a lo largo de los siglos.


Artista: Carol Phillips (fuente: Pinterest)

¿QUÉ ES UNA VALKYRJA?

Voy a tomar como base de este análisis el trabajo de Luke John Murphy [i], quien reconoce la dificultad de identificar una Valkyrja en las fuentes originales: no es tan simple como decir “es un espíritu femenino armado, así que debe ser una Valkyrja”, puesto que tenemos varias clases de espíritus femeninos que portan atributos guerreros, como algunas Dísir y Nornir, Fylgjur y Draumkónur, por ejemplo (un poco más adelante explicaré esos términos para quien no los conozca). Para diferenciar la figura de la Valkyrja del resto de espíritus femeninos, vamos a explicar su primer rasgo definitorio, que es, lógicamente, el significado de su nombre: la palabraValkyrja proviene de dos términos en Norreno:

·         Val-, que deriva del sustantivo Valr, “caídos en batalla” o “caídos con violencia”;

·         -kyrja, que deriva del verbo Kjósa, “escoger entre dos opciones” (recordad que sólo la mitad de los muertos en batalla van al Valhöll con Odín: la otra mitad van con Freyja al Folkvángr, el “Jardín de las Huestes”)

VALKYRJUR Y DÍSIR

Hoy día, l@s Odinistas de todo el mundo celebramos una ceremonia donde honramos a todos los espíritus femeninos (incluidas las Valkyrjur), sea antes de Ostara como indicaba Snorri (en lo que se denomina como “tradición Sueca”), sea en otoño como mencionan otras fuentes ( “tradición Noruega”). Ahora bien, las fuentes de las que disponemos en la actualidad parecen indicar que, en la Edad del Hierro (Siglo V antes de nuestra Era - Siglo V de nuestra Era aprox.), las Valkyrjur no eran dignas de ser honradas, por lo que se podría pensar que éstas se hallaban por debajo del resto de Dísir en la jerarquía sobrenatural. Esto es curioso, ya que autores como Jan de Vries [ii] proponen utilizar el término Dísir para referirse a todas las entidades femeninas sobrenaturales. Aun así, podríamos establecer algunas diferencias de base entre unas y otras, ya que las Dísir, en su conjunto, están ligadas a la protección de un lugar concreto, a la fertilidad, y a una unidad familiar o clan, al contrario que las Valkyrjur, quienes, como veremos a continuación, están ligadas a la muerte y, a lo sumo, a la “protección” de un individuo concreto hasta que éste cumpla con su Destino.

La confusión se extiende si tenemos en cuenta que, en muchos textos antiguos, no se usa el término Valkyrja para hablar de ellas, sino que se usan metáforas y epítetos que parecen refutar el concepto de que también son Dísir. Pondré algunos ejemplos:

·         En la Edda Poética, para hablar de las Valkyrjur Brynhildr y Sigrún se usa el término Herjans Dísir (“las Dísir de Herjan” –que es uno de los nombres de Odín-);

·         En el Krakumál, un poema del siglo XII que narra la muerte de Ragnar Loðbrók, se atribuye a Ragnar esta frase, justo antes de morir: “Dísir del Salón de Herjan, invitadme a casa”.

·         En el Helgaqviða Hundingsbána I, estrofa 16, vemos que se hace referencia a Sigrún y sus compañeras como Dísir Suðrœnar, “Dísir del Sur”, aunque ya se las describe con evidentes atributos de Valkyrjur, pues llevan caballos que vuelan, portan armas, armaduras y cascos, y deciden el resultado de una batalla.

Tras estos ejemplos, podemos pensar que las Valkyrjur son Dísir, aunque tal vez de un tipo específico y diferenciado del resto.

Pero ¿son las Dísir un grupo homogéneo? Naturalmente que no. Si dejamos a un lado a las Valkyrjur como un “caso especial”, tenemos diferentes tipos de espíritus femeninos que son considerados Dísir sin ninguna duda. Por ejemplo:

·         Nornas: aquellas que tejen el Destino de  mortales y Dioses por igual, siendo las más famosas Urðr, Verþanði y Skuld, pero que, ni por asomo, son las únicas, ya que se trata de un grupo innumerable de espíritus.

·         Dísir “estándar”: espíritus femeninos que favorecen la fertilidad y están atadas al paisaje y/o a familias y clanes.

·     Fylgjur: la Fylgja personal de cada individuo, su espíritu protector, que tiene dos formas de manifestarse, sea como animal “totémico” o con forma de mujer.

·         Draumkónur: de este grupo es del que menos información tenemos, y en el término de Draumkóna se incluiría a todo espíritu femenino que se manifiesta en sueños, generalmente para dar consejos y avisos, y que no pertenece a ninguna de las categorías anteriores.

Como ya se ha mencionado antes, durante la Edad del Hierro no hay evidencia de culto específico a las Valkyrjur en sí, aunque existen evidencias del culto a las Dísir. ¿Por qué? Si tratamos de relacionar ambos grupos de espíritus, nos daremos cuenta de que las Valkyrjur comparten ciertos rasgos con las Dísir más “agresivas”, como la Norna Skuld, pero no sucede así con las Dísir “fértiles”; además, ya se pueden ver las características que las diferencian del resto, como tener un rol activo en batalla, su vínculo con la muerte, el hecho de llevar armas y armadura, o el de estar asociadas con un individuo específico, y no con un colectivo.

Para sintetizar todo lo expuesto, cito las palabras de Luke J. Murphy: se podría decir que “Valkyrja” es un kenning (especie de epíteto) para un tipo de Dís.

¿VALKYRJUR PROTECTORAS?

Pero ¿están las Valkyrjur siempre ligadas a la muerte? Tenemos indicios que podrían apuntar en otro sentido. Voy a mostraros la imagen de una talla, en un carro de madera hallado en el túmulo funerario de Oseberg (Vestfold, Noruega), a ver lo que os parece:

Fuente: www.thornews.com


El carro que ostenta esta escena está datado en torno al verano del año 834 de nuestra Era, y, como veis, representa a un jinete y su caballo que se enfrenta a un guerrero a pie, armado con lo que parece un Sax, y cuyo brazo es retenido por una tercera figura, claramente femenina. ¿Está la mujer impidiendo este ataque? Y si es así, ¿se trata de una Valkyrja protegiendo al jinete? No podemos saberlo con seguridad, aunque sería una interpretación de la escena. Para ofreceros más elementos de juicio, habría que tomar en consideración el contexto del hallazgo de Oseberg, esto es, un barco y ajuar funerarios para dos mujeres, de clase alta, siendo una de ellas usuaria de magia.

Curioso, ¿verdad? Si dicha interpretación fuese la correcta, tendríamos un elemento nuevo para añadir al concepto de Valkyrja: el de espíritu protector de algunos guerreros. Pero ¿por qué haría eso la supuesta Valkyrja? ¿Acaso no es su labor permitir que los guerreros mueran en batalla? ¿O es que está evitando esa muerte porque su “protegido” no está destinado a morir aún, y lo intenta ayudar para que el guerrero pueda cumplir con su Destino en tiempo y forma? Repito que se trata de mera especulación, pero creo que, como poco, da que pensar.

LA VALKYRJA EN SU CONTEXTO HISTÓRICO

¿De dónde proviene el mito de la Valkyrja? Para hablar de su origen y profundizar en su significado, considero imprescindible tomar en cuenta el contexto histórico de la Edad del Hierro para las tribus Germánicas. Durante este período, que abarca prácticamente un milenio, la casta guerrera de nuestras tribus se organizaba mediante las llamadas “bandas de guerra” (denominadas también Mannerbünde en alemán, o Commitatus en lengua latina), un sistema probablemente heredado de los pueblos Indoeuropeos y que consistía en la creación de lazos entre un jefe de clan y sus guerreros mediante juramentos, que obligaban al guerrero a seguir a su líder hasta la propia muerte, y que obligaba al jefe a honrar a sus guerreros mediante prebendas y beneficios sociales (estatus elevado en la jerarquía del clan). Estas “bandas de guerra” ya estaban familiarizadas con la figura de la Valkyrja, debido a que, como seres humanos, buscaban respuestas a su Destino tras la muerte en batalla, y la imagen de la Valkyrja les transmitiría cierto grado de seguridad y valor, convirtiéndose en una seña de identidad de esta élite guerrera, tan importante a nivel espiritual como podían serlo el caballo o la espada en el plano físico.

Nuestro Panteón no es sino el reflejo espiritual de nuestra sociedad material, por lo que evoluciona junto a nosotr@s a lo largo de los siglos. En la Edad del Hierro, los gobernantes de las tribus Germánico-Nórdicas vivían en “salones”, y así nuestros Dioses y Diosas lo hacen también. Siguiendo este patrón, los destinos de las almas tras la muerte también tenían que poseer un orden o jerarquía similar al orden terrenal de la sociedad, pero, para extenderme a este respecto, tengo que mencionar a un viejo conocido de este blog…

¿NOS LA VUELVE A JUGAR EL BUENO DE SNORRI?

Ay, Snorri, Snorri,…

Escribe así el señor Sturlusson en la estrofa 36 de su Grímnismál:

Hrist y Mist

El cuerno me llevarán;

Skeggöld y Skögul,

Hlökk y Herfjötur,

Hildi y Þrúði,

Göll y Geirölul,

Randgrid y Radgrid

Y Reginleif,

Éstas llevan cerveza a los Einherjar.

Según Snorri, como veis, las Valkyrjur sirven la cerveza y las viandas en el Valhöll, y son enviadas por Odín a las batallas para escoger a los valientes que han de convertirse en Einherjar. Pero en ese orden. En otras palabras, Snorri les asigna el rol de “camareras celestiales” en primer lugar, y les deja como rol secundario su papel de psicopompoi. Pero es que este cambio es aún más acentuado si tenemos en cuenta que Snorri ni siquiera las describe con armas o armaduras. En cambio, disponemos de muchas otras fuentes donde sí que mantienen su estética guerrera y sus atributos marciales: por ejemplo, en el Hákonarmál, donde se especifica que las Valkyrjur llevan lanzas, o en el Helgaqviða Hundingsbána I, donde leemos que su armadura “está cubierta de sangre”.

Desde mi humilde opinión, y como ya intuiréis, creo que este tipo de omisiones son deliberadas, porque ya hemos asistido más de una vez a este tipo de… “licencias creativas” en la obra de Snorri. Pero ¿por qué hacer este cambio? Bueno, podríamos darle una explicación, y es que Snorri busca imágenes que les resulten familiares a su audiencia, y dicha audiencia no somos nosotr@s, sino los primigenios consumidores de poesía escáldica, o dicho de otro modo, una pandilla de cortesanos Nórdicos, ya profundamente cristianizados, aunque sucesores de la tradición guerrera de sus ancestros paganos; y, así como ya “olimpizó” nuestro Panteón, ahora nos presenta unas Valkyrjur que no escandalicen a su audiencia y que resulten familiares a la misma. A este respecto, ya escribí un artículo desgranando la interpretación de Snorri sobre la Antigua Fe, y os dejo el enlace al mismo a continuación, por si queréis ojearlo: AQUÍ.

Así pues, si nos quitamos de encima el consabido presentismo, podemos comprender por qué Snorri trata de dar a entender que su interpretación de los mitos es la única válida, con ese Panteón unificado y estandarizado, con un Hél lóbrego e incómodo (que no malo, pero sí desasosegante), un Valhöll brillante y próspero, o un Náströnd terrible, última morada de quienes desafían el orden establecido. Detengámonos ahora en el Valhöll que nos describe: nos lo presenta como el reflejo celestial e idealizado de las castas guerreras, la cristalización de  la ideología guerrera patriarcal: y, en dicho contexto, ser servido en banquetes por mujeres de alto estatus social (no por esclavas, no os equivoquéis), ayuda a la cohesión social y al fortalecimiento de la jerarquía.

Y, para no cargaros en exceso, lo dejaremos en este punto. Dentro de muy poco publicaré la segunda parte de este artículo, donde trataremos el rol de las Valkyrjur como enlace entre lo humano y lo divino, su rol en el campo de batalla, y donde también hablaremos de SEXO. ¿He aumentado el hype? A ver si es verdad. ¡Os espero en la segunda parte!


[i] L.J. Murphy, Herjans Dísir: Valkyrjur, Supernatural Feminities and Elite Warrior Culture in the Late Pre-Christian Iron Age.

[ii] J. de Vries, Altgermanische Religiongeschichte, vol. 2.

lunes, 12 de abril de 2021

Pálnatóki: la pervivencia del mito

 

Hace ya algunos años, decidí que sería provechoso escribir un artículo sobre el asunto que hoy os presento, y os diré por qué: se suele hablar mucho sobre las relaciones e influencias de determinados sistemas de creencias sobre otros, y el Odinismo no es una excepción. Y, aunque puede que algún día escriba algo sobre la influencia judeocristiana sobre algunos elementos de nuestra Fe  (que sería otro de esos artículos que me granjean enormes simpatías entre algunas personas, ya sabéis), hoy me voy a centrar en algo que está presente en cualquier religión y que, aunque nace en el seno de una cultura determinada, puede llegar a trascender y escaparse de su marco histórico-geográfico inicial: me refiero al mito.

¿A qué denominamos mito? Esta palabra viene del griego μūθoς, y significa “relato” o “cuento”. El mito siempre se refiere a un hecho excepcional , o a un conjunto de hechos prodigiosos, cuyos personajes son igualmente excepcionales en algún sentido. Dicho relato forma parte del acervo cultural/religioso del Pueblo en el cual surge, y suele tener una intención ejemplarizante (una forma de explicar las consecuencias de tal o cual comportamiento, o de ensalzar la conducta ejemplar), aunque en ocasiones el mito busca dar explicación a ciertos fenómenos o sucesos que no se puedan explicar de otro modo.

Ahora que hemos definido el mito, yo os planteo la cuestión que me motivó a escribir estas líneas: ¿puede algún mito Germánico pagano haber llegado a nuestros días, aunque haya evolucionado con el correr de los siglos? Indudablemente, la respuesta es sí, y tenemos muchos ejemplos de dicha pervivencia, algunos más obvios que otros, pero para ejemplificar esta idea he escogido un mito que os sonará a tod@s, un personaje conocido por gente de todas las edades, al que se le han dedicado canciones, películas, series animadas y un largo etcétera. Efectivamente, me estoy refiriendo a la figura de… Pálnatóki.

¿Pero cómo que no os suena? Venga, haced memoria. ¿No caéis en quién es? Bueno, os voy a dar algunos datos biográficos sobre este señor, para ver si consigo refrescaros la memoria.

Aunque en Norreno se le conoce como Pálnatóki (que se podría traducir como Tóki el Arquero), también recibe otros nombres, como Palnatoke o Tord Palnasson. Por los datos que sobre él han llegado a nuestros días, sabemos que nació en torno al 970 de nuestra era en la isla de Fionia (Dinamarca). Su padre, el Jarl Pallig Tokesson, le inculcó un profundo fervor por la Antigua Fe. Pálnatóki llegó a ser tutor del rey Svend I de Dinamarca, hijo de Harald Blåtand. Y aunque desconozco la fecha y las circunstancias de su muerte, dichos datos no son relevantes en esta exposición, ya que nos interesan mucho más sus acciones en vida.

Imagino que, aun con estos datos en mente, la figura de Pálnatóki sigue sin deciros nada, ¿verdad? Bueno, entonces os voy a contar con un poco más de detenimiento un par de pasajes de su vida, y a ver si así os refresco la memoria.

Una de las cosas por las que aún recordamos a Pálnatóki es porque, según nos cuenta la Saga Jomsvikinga, fue él quien fundó la hermandad mercenaria conocida como los Jomsvikingos, y quien instituyó y redactó sus leyes. Si no conocéis a los Jomsvikingos, os recomiendo que investiguéis sobre el tema porque es apasionante; de todas formas, me gustaría escribir sobre ellos en alguna ocasión, así que si queréis que lo haga, dejaos caer por los comentarios y me lo decís.

La segunda acción notable de Pálnatóki es que se le atribuye la muerte del rey Harald Blåtand (conocido en lengua castellana como Harald Dienteazul, cuyas iniciales en rúnico forman el símbolo de la tecnología bluetooth), mediante un flechazo certero. Al parecer, el abuelo de Pálnatóki, el Jarl Ottar, fue asesinado por Harald cuando éste invadió Götaland. Si a esto le sumamos que Harald fue un gran impulsor del cristianismo (o, más bien, de una suerte de sincretismo, aunque eso lo dejaré para otro momento) y que Pálnatóki era un pagano convencido, puede entenderse el odio que albergaba Pálnatóki contra el rey Harald, y que cristalizó cuando se convirtió en tutor de Svend Barba Ahorquillada, el propio hijo de Harald, a quien convenció para declarar la guerra contra su padre, recibiendo el mismo Pálnatóki la orden de ejecutar a Harald, y que, como ya sabemos, cumplió con eficiencia y (me imagino) con sumo placer.


Pálnatóki se prepara para matar al rey Harald Dienteazul, por Jenny Nyström (1895). Fuente: Wikipedia


Y estos dos hitos vitales, la fundación de los Jomsvikingos y el asesinato de Harald Dienteazul, aunque nos demuestran la sagacidad, la valentía y la ambición de Pálnatóki, no son precisamente los motivos de la fama de este arquero. ¿Y si os dijera que, si os cuento una anécdota de Pálnatóki, de repente sabréis quién es? Seguid leyendo, y ya veréis.

Según leemos en el Gesta Danorum (la historia de los reyes daneses escrita en el siglo XII por el monje Saxo Grammaticus), en cierta ocasión, el rey Harald pretende castigar y humillar a Pálnatóki por su negativa a convertirse al cristianismo, y le ordena que dispare una flecha a una manzana depositada sobre la cabeza de su hijo, mientras el chiquillo corría por una pendiente cuesta abajo. Como no podía ser de otro modo, Pálnatóki hace honor a su fama de buen arquero: dispara y da en el blanco, pero entonces Harald observa que Tóki guardaba otra flecha en la mano, y le pregunta por qué. El arquero responde: si hubiese errado el disparo, esta flecha era para ti.


Pálnatóki, por SparklinBurgndy. Fuente: DeviantArt


¡Por fin! Ahora sí que lo habréis recordado con total seguridad, ¿a que sí? Sólo que, hoy día, no lo conocemos con ese nombre, sino como… Agilaz, un personaje de la Þiðrekssaga. ¿No? ¿Tal vez como Guillermo de Cloudesley, de la famosa balada inglesa? ¿Quizás como Hemming Wolf, en la zona de Holstein? ¿O podría sonaros más con el nombre del héroe mítico más famoso de Suiza: Guillermo Tell? Vaya, ha costado pero al fin nos entendemos.

Al margen de bromas, ya veis que el tema del arquero y la manzana es recurrente a lo largo de los siglos en muchos territorios donde se asentaron tribus  Germánicas en algún momento de la Historia, aunque cambien tanto el nombre del héroe como sus circunstancias. Algo tiene esta historia que nos apasiona, el hombre justo que es forzado por un poderoso tirano a realizar un acto que parece imposible y que pone en riesgo lo más valioso, y el héroe cumple con su destino logrando la hazaña y frustrando las intenciones del malvado. Algo que inspira y que divierte, y que nos transmite una serie de valores ancestrales.

¿Hubo otro arquero infalible antes de Pálnatóki, tal vez en algún relato Indoeuropeo? No puedo afirmarlo ni desmentirlo, aunque parecería plausible. Lo que sí es cierto es que os he mostrado cómo el mito puede resistir el paso del tiempo y transmitirse de generación en generación, ignorando espacio y tiempo. Creedme cuando os digo que aún persisten muchos mitos de nuestro Pueblo, y es responsabilidad nuestra identificarlos y transmitirlos, como hemos hecho hoy con Pálnatóki, el primigenio Guillermo Tell.

¡Nos vemos en el próximo artículo!

martes, 3 de julio de 2018

UN MISTERIO HISTÓRICO: TRAS LAS HUELLAS DE LOS KYLFINGAR


Hace unos días me hallaba meditando al respecto del posible contenido del siguiente artículo a publicar, y decidí que, debido al deprimente y plúmbeo contenido del anterior, debería probar a escribir algo más ligero, con el propósito de entreteneros y, a la vez, entretenerme. Así que hoy vengo a proponeros un auténtico enigma: la identidad de los Kylfingar.
Curiosa palabra, ¿no es cierto? Sin duda, con reminiscencias nórdicas, como tod@s habréis notado. En efecto, he utilizado deliberadamente una palabra en Norreno por encima de otros idiomas. ¿Por qué? No he encontrado mejor análogo: en inglés se los denomina como The Kylfings, y en castellano... directamente no he encontrado esta palabra. Y me niego a castellanizarla usando algo parecido a “Los Kylfingos”, porque convendréis conmigo que suena rematadamente mal, y porque hay numerosos ejemplos de castellanización de nombres o definiciones nórdico-germánicas que me generan un rechazo total. ¿Acaso suena mal el nombre propio Harald (con la letra “H” aspirada al modo de los idiomas germánicos) para tener que traducirlo como “Haroldo”, así, como suena, con la “H” muda? ¿O acaso era necesario convertir el nombre del primer duque normando, Hrolfr, y mutarlo en un terrible “Rollón”? Y no digamos nada del pobre rey Knutr, ahora conocido como... “Canuto”. Simplemente horroroso. El nombre, no el rey.
En fin, dicho lo cual, entremos en materia y conozcamos algo sobre los Kylfingar (singular Kylfingr), y así entenderéis por qué os los estoy presentando hoy.
Los denominados como Kylfingar fueron un “grupo humano”, probablemente de origen escandinavo, que realizaron actividades de comercio, guerra y saqueo a la manera vikinga desde finales del siglo IX hasta principios del siglo XII. Han sido citados en Sagas islandesas, en crónicas bizantinas, en textos legales de los Kievan Rus, y es posible que también aparezcan en algunas piedras rúnicas. Así pues, sin duda se trata de una figura histórica importante, pero entonces ¿cómo es que se sabe tan poco sobre los Kylfingar? Al poco de comenzar mi estudio sobre ellos, eso fue lo que más me llamó la atención. Voy a compartir con vosotr@s los escasos datos que he logrado encontrar al respecto, y mis propias conclusiones. Espero que os resulte un asunto tan llamativo e interesante como me lo pareció a mí desde que leí ese término por vez primera.

-¿Qué significa Kylfingar?
Comenzaré por el propio término, puesto que es debido a su difícil traducción lo que hace que sea tan complejo identificar a los Kylfingar. Al parecer, la palabra deriva del vocablo norreno Kylfr o Kylfa, que viene a designar una pieza de madera de tamaño variable, generalmente de forma cilíndrica. Muchos lingüistas usan el término para referirse a la palabra “garrote”, lo que llevaría a traducir Kylfingar como “portadores de garrotes” o bien “gente armada con garrotes”, quizás haciendo referencia a un arma usada por ellos y que los identificaba. Pero también encontré que la palabra Kylfa puede hacer referencia a la parte más estrecha de la proa de un barco y que lo recorre longitudinalmente, lo que en castellano se llama quilla, y que podría hacer referencia a su estilo de vida marinero. Asimismo, algunos historiadores de origen islandés afirman que hay una conexión entre el término Kylfa y la palabra Hjúkolfr, que significaría algo similar a “hermandad” o “gremio”. Hoy por hoy, nadie ha podido refutar ninguna de estas hipótesis.

-¿Tribu o hermandad?
Así las cosas, no se puede afirmar con rotundidad que fuesen un gremio guerrero, al estilo de los Jomsvikingos (sobre quienes hablaré en un futuro artículo, porque me resultan tan interesantes como los Kylfingar aunque por diferentes motivos), siguiendo el esquema indoeuropeo de las “hermandades de guerreros” o männerbunde si utilizamos el término germánico. Pero entonces ¿eran un grupo étnico diferenciado? Y si lo eran, ¿de dónde provenían? Explorar esta teoría es complicado, ya que los Kylfingar tuvieron un radio de acción a nivel geográfico bastante extenso, y tuvieron contacto con numerosos Pueblos y culturas, como veremos a continuación.
Ahora bien, si damos por válida la teoría del grupo étnico, podríamos afirmar que sus orígenes pudieron ser Fineses o Nórdicos, tal vez de Suecia o del Báltico Oriental.
Tanto si eran una tribu como si fueron una hermandad guerrera, lo cierto es que encontramos un término para ellos en las lenguas de los pueblos con quienes tuvieron contacto, por ejemplo:
                     En norreno se les conocía como Kylfingar, como ya hemos visto;
                     En finlandés se les llamaba Kylfingid;
                     En eslavo oriental antiguo se usaba el término Κолбяґн (fonéticamente Kolbiagi);
                     En griego bizantino, eran los Κουλπιγγοι (fonéticamente Koulpingoi).

-Escandinavia: ¿mercenarios o vikingos?
Los Kylfingar son mencionados en alguna Saga islandesa, para situarlos como opositores a la pretendida aspiración del rey Haraldr Hárfagri de unificar toda Noruega bajo su mando. Es casi seguro que participaron en la famosa Batalla de Hafrsfjord, considerada como el combate decisivo en la que Noruega queda unificada según los deseos del rey Haraldr, entre los años 872 y 900 (la fecha exacta no se conoce ya que el calendario gregoriano no había sido implantado en Noruega en aquella época y los cálculos que se hicieron eran bastante vagos). ¿Por qué participaron los Kylfingar en dicha batalla? Por lo que sabemos de ellos, no tenían un reino propio, por lo que probablemente lucharan como mercenarios a sueldo de alguno de los reyes y caudillos implicados en la resistencia contra Haraldr, como el rey Eirikr de Hordaland, o Kjotve el Rico, rey de Agder, o su hijo, el bersérker Þórr Haklang. Lo único que podemos hacer al respecto son suposiciones.

Este monumento se llama "Sverd I Fjell": a las afueras de Stavanger (Noruega), conmemora la batalla  de Hafrsfjord. Cada espada mide 10 metros de altura. (Fuente: Ronel Reyes)

Lo que sí es seguro es que, tras ser derrotado su bando en la Batalla de Hafrsfjord, los Kylfingar continuaron atacando los dominios del rey Haraldr en el Norte de Noruega, mediante incursiones relámpago, como era tradicional en la zona. Dicho de otra forma, salían a vikingo o hacían el vikingo, pues, para quien no lo sepa aún, el Vikingo no define un Pueblo, ni una tribu o una nación, sino que describe un comportamiento, una actividad de saqueo y de ataque de guerrilla usando el mar y los cursos fluviales para desplazarse.
En la famosa Saga de Egil Skallagrimmsson nos encontramos un pasaje en el que se menciona a nuestros Kylfingar siendo enfrentados por un recaudador de impuestos al servicio de Haraldr Hárfagri en las tierras de Laponia:

“Ese invierno, Þórólf viajó hacia las montañas con una gran hueste, de no menos de noventa hombres; hasta entonces, la costumbre había sido que los gobernadores de la provincia llevaran treinta hombres, y a veces menos; llevaba muchas mercancías. Llegó pronto a un acuerdo con los lapones, y les cobró el tributo y comerció con ellos; trabó amistad con todos ellos, aunque algunos se mostraron desconfiados. Þórólf viajó mucho por los bosques; cuando visitó la zona oriental de las montañas, se enteró de que habían llegado desde el este los Kylfingar, que negociaban con los fineses y robaban por todas partes.
Þórólf vigiló primero la marcha de los Kylfingar y luego se lanzó en su persecución, y encontró en un poblado a treinta hombres y los mató a todos, ninguno escapó, y más tarde encontró otros quince o veinte juntos. En total mataron a cerca de cien hombres, y se apoderaron de muchísimas riquezas.”
Snorri Sturlusson, “Saga de Egil Skallagrimmsson”


También son mencionados en el poema Haraldskvæði, de Þorbjörn Hornklófi, que relata la Batalla de Hafrsfjord, aunque en este caso a los Kylfingar se les llama Austkylfur, probablemente traducido como “orientales portadores de garrotes”. Sinceramente, tras comprobar este dato, me incliné a pensar que, en efecto, el nombre de Kylfingar tenía que ver con el uso que daban a un arma concreta, del mismo modo que a los Sajones se les llama así por su maestría con el cuchillo llamado Sæx.

-El enigma de las piedras rúnicas: ¿nombre propio o denominación?
Como escribí al inicio del artículo, hallé un par de piedras rúnicas con inscripciones curiosas, en las que encontramos referencia a los Kylfingar.
                     PIEDRA RÚNICA U-419: La inscripción rúnica de esta piedra reza lo siguiente: “Kylfingr y Steinfriðr y Sigfastr, hicieron levantar esta piedra en memoria de Eysteinn, el hijo de Gúnnarr...”

U-419 (Fuente: Wikipedia)

                     PIEDRA RÚNICA Sö-318: La inscripción rúnica dice: “Kylfingr y Holmgeirr levantaron esta piedra en memoria de Vreiðr,...”

Grabado que representa la piedra rúnica Sö 318  (Fuente: Wikipedia)

De este modo, averigüé que el nombre propio Kylfingr existía, y si a esto le sumamos el hecho de que numerosos nombres escandinavos hacen referencia a una región concreta, podría tratarse de un indicio de que los Kylfingar proviniesen de una región geográfica determinada, lo que desbarataría mi recién adquirida certeza de que recibían ese nombre por su afición a los garrotes.

-Bizancio: ¿Guardia Varega... o algo distinto?
También en Bizancio hallamos el rastro de este fascinante grupo de vikingos. Ahora bien, el texto que os presentaré nos va a generar más dudas de las que ya teníamos a estas alturas de la investigación. El texto en cuestión es un edicto promulgado por Alexios I Komnenos en el año 1.088. Copiaré a continuación una traducción del mismo y luego lo comentaré:

“A la anteriormente mencionada isla (de Patmos), así como a su monasterio y todas sus propiedades, se les exime de la obligación de conceder alojamiento a todos los comandantes, tanto a los bizantinos como a sus aliados extranjeros, que son los Rus, Varegos, Kylfingar (en el texto original aparecen como Koulpingoi), Anglosajones, Normandos, Germanos, Búlgaros, Sarracenos, Alanos, Abasgoi, Inmortales, y todos los otros Romanos y extranjeros.”

Como ya imaginaréis, los motivos del citado edicto me traen sin cuidado. Lo que sí me parece reseñable es el hecho de que Alexios haga una clara diferencia entre los Varegos y los Kylfingar. ¿Por qué? Sencillo: hasta el momento en que realicé estas pesquisas, siempre había creído que los bizantinos usaban el término “Varego” para referirse a los Nórdicos, pero aquí se les diferencia de ellos, del mismo modo que se diferencia a los Rus de Kiev. Entonces ¿puede ser que el mandatario bizantino entendiese que sus aliados Koulpingoi eran otro Pueblo, otra tribu ajena a los Escandinavos? Debemos tener en cuenta, además, que este texto se redacta a finales del siglo XI, donde los Rus, a pesar de tener la misma ascendencia que los Nórdicos, ya son un Pueblo con marcadas diferencias sobre sus antecesores. ¿Sucedía lo mismo con los Kylfingar?
Y aún me asalta otra duda. Hasta donde yo sé, cuando un Nórdico decidía iniciar su viaje hasta Miklagarð (nombre que daban a la ciudad de Constantinopla), para lograr fama y fortuna sirviendo al “rey de los griegos” (apelativo que usaban para referirse al emperador bizantino), normalmente acababa su viaje entrando al servicio de la denominada “Guardia Varega”, que no era sino la unidad de infantería pesada que actuaba como un cuerpo de guardaespaldas del propio emperador, y que estaba formada exclusivamente por guerreros (incluyendo bersérkers) de origen nórdico. Pero entonces, si los Kylfingar eran escandinavos, ¿no formaban parte de la Guardia Varega? La posibilidad de que perteneciesen a otra etnia cada vez cobraba más peso en mi mente.

-Rus de Kiev: ¿eran Rus los Kylfingar?
Pues, sorprendentemente, la única respuesta que tengo para tal pregunta es: depende de a quién le preguntes.
Por ejemplo, existen algunos manuscritos menores islandeses, dedicados a temas como las matemáticas, donde se utiliza la palabra Kylfingaland (“Tierra de los Kylfingar”) para referirse a la famosa Kievan Rus. Pero es extraño, puesto que en norreno, el topónimo para dicha región es Garðariki, al menos el topónimo más extendido, aunque la persona que usó el otro término se refería sin duda a la Rus de Kiev, por lo que entendía que los Kylfingar provenían de Garðariki.
¿Pero qué opinaban de esto los propios Rus? Pues bien, existe un texto donde se los menciona. Se trata de un código legal del siglo XI, conocido como el Ruskaya Pravda, donde se concede una serie de privilegios a los Kylfingar, además de a los Varegos, lo que nos vuelve a demostrar, en mi opinión, que no se trataba del mismo pueblo, y que a esas alturas, se podría hacer una clara distinción entre nórdicos, Rus y Kylfingar.

Página manuscrita de una copia del Ruskaya Pravda (Fuente: Wikipedia)

Bueno, pues esto es lo que he descubierto hasta el momento. Como veis, hay muchas más preguntas que respuestas en esta breve investigación, pero tras haberla realizado, mi opinión personal sobre los misteriosos Kylfingar es la siguiente:
                     A pesar de vivir en Escandinavia, tenían sangre nórdica y finesa, y por tanto eran físicamente distintos al resto de escandinavos de raíz Germánica;
                     Es muy probable que proviniesen de algún asentamiento cercano al Báltico;
                     Creo firmemente que usaban el garrote como arma preferente;
                     Se dedicaban a la clásica vida vikinga, asaltando localidades costeras, comerciando en ocasiones, y poniendo sus espadas (o garrotes) al servicio de señores poderosos;
                     En Bizancio no se les consideraba Varegos, por lo que no se les trataría como un cuerpo de élite, sino más bien como simples unidades de infantería o de hostigadores.
No es que haya realizado ningún descubrimiento crucial, pero al menos he conocido algo más de la Historia de nuestro Pueblo, y lo he compartido con tod@s vosotr@s. Confío en que os haya resultado ilustrativo. A mí, al menos, me ha divertido mucho escribir este artículo.
¡Hasta el próximo post!

jueves, 20 de julio de 2017

La verosimilitud de la fe: la "Paradoja Freyfaxi"

     Charlando el otro día con mi Jarl, Kráka, me comentó lo complicado que resultaba argumentar con alguien ajeno a nuestra Fe la fiabilidad de las fuentes históricas en las que nos basamos, pues al parecer no existen textos de autores contemporáneos de nuestros ancestros paganos que resulten objetivos y detallados. Medité profundamente sobre ello, concediendo que así era, en realidad. Pero entonces, ¿cómo estar seguros de que avanzamos por un camino que continúe con la Antigua Senda, y no por uno que sea una versión deformada, o simplemente inventada? Y se dio la casualidad de que, en ese momento, me hallaba enfrascado en el estudio de la Saga de Hrafnkel, dado que se acerca la festividad de Freyfaxi y es en esta saga donde se menciona al célebre caballo. Así, se formó en mi mente una explicación a la cuestión, y decidí llamarla la Paradoja Freyfaxi. La expondré aquí, para que la valoréis vosotr@s mism@s.

Versión manuscrita de la Hrafnkels Saga perteneciente al Sögubók

     Todo el mundo sabe que, aparte de las Eddas, la otra fuente histórica escrita de origen islandés más utilizada en el moderno Odinismo son las sagas. Así pues, las usaremos como ejemplo de fuente histórica. ¿Cómo podríamos medir su "fiabilidad", por llamarlo de un modo simple, en aquellos aspectos susceptibles de ser útiles a nuestras prácticas religiosas, o creencias? Porque, de hecho, la festividad de Freyfaxi debe su nombre a una saga, la Saga de Hrafnkel. ¿Es históricamente correcta dicha saga? Veámoslo:
     En el estudio de las sagas, existen dos corrientes o tendencias principales: la antigua (que denominaremos romántica), que predominó desde el siglo XVIII hasta el segundo tercio del siglo XX, y la moderna (a la que nombraremos como pragmática), que se inició en los años setenta y actualmente es la que más fuerza tiene. Analicemos sus argumentos.
  La tendencia romántica nos explica que las sagas islandesas son historias, que en un principio se transmitían oralmente, y que servían como entretenimiento del pueblo islandés, amante de las historias, pero que a su vez servían para recordar hechos históricos. Según esta tendencia, las sagas se creaban así: una familia se convertía en un elemento importante en su región o en el país entero a causa de sus hazañas, y los escaldos comenzaban a narrar sus historias de forma oral, y es por ello que las sagas contienen elementos de la narración oral, como repeticiones o fórmulas fijas, que servían para ayudar a su memorización. Con el tiempo, a causa de la transmisión oral, se olvidaban partes, se añadían otras, y se cambiaban numerosos detalles, aunque el fondo de la historia se mantenía, y así perduraba durante siglos, manteniendo intacta, entre otros elementos, la exactitud histórica. Un ejemplo: en la Saga de Njal se narra la quema de una casa, indicando dónde estaba exactamente; en los años veinte un equipo de arqueólogos descubrió en aquel lugar los restos de una casa quemada. Aunque el ejemplo indudablemente más famoso es la Saga de Erik el Rojo: en ella hallamos descripciones de asentamientos vikingos en Groenlandia (confirmados con hallazgos arqueológicos), e incluso la descripción geográfica de la costa nordeste de Norteamérica y de sus habitantes indígenas y sus costumbres (como la de dormir bajo una canoa volcada), que a posteriori se confirmaron. Todo ello apunta a la fiabilidad histórica de las sagas. Con ello en mente, leemos en la Saga de Hrafnkel
     Hrafnkel tenía, entre los animales que poseía, uno al que apreciaba más que a cualquier otro. Era un caballo castaño con una franja oscura en el lomo, al que llamaba Freyfaxi. Le había regalado la mitad del caballo a su amigo Frey. Tenía tanto cariño a este caballo, que había hecho juramento de matar al que lo montase sin su permiso.
     Así que llegamos a la conclusión de que, según esta teoría, siendo las sagas un género oral, que, aunque puesto por escrito varios siglos después, mantiene una elevada verosimilitud y fiabilidad históricas, por lo que no nos cabe duda de que existió en Islandia un gódi consagrado a Frey, llamado Hrafnkel, que poseía un caballo llamado Freyfaxi (cuyo nombre significa "Crin de Frey"), y en cuyo honor llamamos así a las celebraciones de inicio de la cosecha. Coherente, ¿no es así?
     Pero hoy día predomina la teoría pragmática, que hace unas décadas puso en evidencia a su predecesora. Según esta corriente, la saga sería un género escrito, y sus autores las habrían creado de un modo similar al proceso de creación de una novela actual. Esta corriente sostiene que las sagas se crearon a causa del interés de los islandeses por la literatura en general y por su historia y cultura ancestrales en particular, siempre al servicio del sentimiento nacionalista y separatista que imperaba en la región en aquel momento a causa de las ansias de anexión que dominaban los reinos de Noruega y Dinamarca. Al ser un país de reciente creación en aquel momento, apenas tenían historia escrita, por lo que dependían de fuentes orales; con el paso del tiempo, combinaron ambas fuentes. De este modo, las sagas narraban las vidas de islandeses notables: solían ser redactadas por monjes o personas relacionadas con monasterios (¡oh sorpresa!), usando fuentes orales y escritas para documentarse, por lo que no serían narraciones orales pasadas a pergaminos, sino obras literarias escritas. Al respecto de su fiabilidad histórica, la teoría pragmática dicta que es relativa, porque los autores se basan en hechos y lugares reales, pero introducen elementos y personajes de ficción para desarrollar su historia, puesto que partimos de la base de que la saga tiene fines literarios, y es por ello que en las sagas se pueden hallar temas y argumentos repetidos. El autor puede inventar personajes y aventuras, pero también los toma prestados de otras sagas. En casos extremos, TODA LA OBRA ES FICCIÓN, como es el caso de... la Saga de Hrafnkel, sí, lo habéis adivinado. En esta saga, tal y como ya demostró hace algunos años Sigurdur Nordal, ni los personajes ni los sucesos narrados pudieron tener lugar, si atendemos a las fuentes históricas de las que disponemos hoy día.  Y entonces ¿cuál sería el propósito de una obra enteramente de ficción? Pues por lo que se sabe, la Saga de Hrafnkel fue posiblemente escrita (o al menos encargada) por un obispo islandés, de nombre Brand Jónsson, que vivió en el siglo XIII: la obra muestra un claro sentido cristiano, así que se trata de pura ficción con fines puramente ejemplarizantes. ¿Cómo puede ser, os preguntareis? Veamos algunos pasajes del texto. En el capítulo 2, se ataca al politeísmo original de Islandia con esta frase:
Hrafnkel no amaba a otro dios sino a Frey.
     De igual modo, había que atacar las antiguas creencias y a sus seguidores, pero sin olvidar que se trataba de un supuesto compatriota; lo observamos en esta frase:
Era un hombre muy injusto, aunque noble.
     La guinda del pastel la encontramos en el momento en que Hrafnkel, habiendo perdido todo y luchando por recuperarse, pierde su fe, y este proceso de catarsis se resume en el siguiente pasaje:
Entonces dijo Hrafnkel: "Me parece que es una tontería creer en los dioses", y añadió que nunca volvería a creer en ellos, y lo cumplió,...
     A partir de su renuncia a la antigua fe de sus antepasados, milagrosamente, todo comienza a irle bien, como apreciamos en los siguientes pasajes:
Consiguió una gran reputación en la comarca.


...Era un hombre mucho más amigable que antes.
     Pero entonces, ¿qué está ocurriendo, nos estamos basando en mentiras que nunca tuvieron lugar? ¿En historias cristianas creadas para adoctrinar? No desesperéis tan pronto. Nosotros, al contrario que las "religiones del libro", no nos basamos únicamente en textos antiguos, del mismo modo que no aceptamos lo que nos indica una fuente sin hacer antes un trabajo de estudio y contrastado de la información. 
     Los festejos a los que llamamos Freyfaxi (conocidos como Loaf-mass en territorio anglosajón, o Lammas en su forma céltica) no son más que la fiesta de inicio de la cosecha, una fiesta tradicional bien documentada. En Islandia, incluso tras la introducción del cristianismo, en estas fechas se celebraban carreras de caballos y peleas de sementales. Aquí tenemos la conexión histórica probada: la cosecha suele estar auspiciada por tres dioses, siendo menos importantes para este evento Thor y su esposa Sif, y siendo Frey la deidad principal. Por otra parte, en los festejos que han perdurado hasta nuestros días, es una celebración marcada por dos elementos principales: trigo y caballos. Dicho lo cual, llegamos por fin a la Paradoja Freyfaxi: sea Freyfaxi un animal real o el invento de un sacerdote, personifica ejemplarmente los elementos básicos de esta fecha. Y no hay falsedad en la celebración, ni tampoco deshonra en el nombre.
     Aún podría daros más muestras de la Paradoja Freyfaxi. Por ejemplo, en algunas zonas de Noruega, al llegar el inicio de la cosecha y sus festejos, se engalana a los caballos con unos curiosos tocados. Observad:

Fuente: Google

     Mucha gente podría pensar que no se trata más que de la exageración extrema de un tópico tan manido y rancio como es el tema de los cascos con cuernos que la cultura pop pretende asignar a los pueblos paganos escandinavos. Pues bien, a continuación os voy a mostrar una sección del grabado contenido en una piedra rúnica, datada por los arqueólogos entre los siglos V y VII de la Era Común, conservada en una iglesia de Häggeby (Suecia):


     ¿Es necesario añadir algo más? 
     Si tuviese que reducir la Paradoja Freyfaxi a unas pocas palabras, la enunciaría así: si algo se puede demostrar con la aportación de varias pruebas derivadas de fuentes fiables, se puede incorporar a nuestra Tradición, aunque estas fuentes sean subjetivas o pretendan dañar la imagen del Paganismo Germánico
     Pues ahí tenéis mi teoría. Por eso es tan importante estudiar mucho sobre nuestro Pueblo y nuestras tradiciones, en diversos campos y disciplinas, para poder separar el grano de la paja, y más en una época como la que vivimos, donde, como suele decirse, la sobreinformación genera desinformación. Y NUNCA JAMÁS temáis estudiar fuentes cristianas, o autores que claramente trataron de atacar nuestras creencias, como Saxo Grammaticus o Adam de Bremen, de cuyos textos hemos aprendido tanto, siempre desde el prisma de nuestra Fe. Y es que en sus ataques nuestra Fe se crece, y medra en esa lucha. Y esto se debe a que nuestra Fe y nuestra Tradición portan la luz de la razón.
     ¡Os veo en el próximo artículo!