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lunes, 11 de mayo de 2020

Comparando Chamanismo y Magia Odinista


Tras un año y medio de silencio, vuelvo al fin a saludaros, feliz de poder volver a escribir, aunque con un profundo malestar por haber desatendido este rinconcito durante tanto tiempo. Han sido para mí meses de reflexión y vivencias en los que, honestamente, ni me sentía inspirado ni con ánimo de escribir. Sin embargo, he continuado estudiando, aprehendiendo y meditando sobre la Antigua Fe, y he logrado reunir un puñado de ideas sobre las que escribir, así como unos buenos pellizcos de ilusión y ánimo. Mi intención es proseguir publicando artículos en la medida de mis posibilidades, y aunque otras obligaciones me roben algo más de tiempo que antes, confío en poder retomar una cierta periodicidad. Lo dicho: os pido nuevamente disculpas por este período de inactividad. Y ahora, es momento de desempolvar el escritorio: hay trabajo que hacer.

Hoy deseo escribir sobre un tema que genera, como tantos otros, cierta disensión en el Odinismo actual, y es la asunción del término "Chamanismo" para hacer referencia a la práctica de la Magia Germánica, y denominar "chamanes" o "chamanas" a sus practicantes. Y es que, hace unos días, revisaba antiguos artículos de este blog, pues andaba buscando uno concreto, que redacté hace unos cinco años, en el que trataba el tema de la magia Odinista. Por si queréis ojearlo, os dejó el enlace a continuación:  [Hablemos de magia]. En él, escribo sobre las diferentes vertientes de la práctica mágica tradicional Germánica, Y me percaté de que, al llegar a la definición del Sejđr, había escrito lo siguiente: "(...), no se trata más que de nuestro chamanismo, ni más ni menos." Al leer esa frase, tuve que reconocer que semejante aseveración pecaba de simplista. Obviamente, hace cinco años no había estudiado tanto como ahora, y al releer este artículo, esa frase me llamó la atención, y pensé que, en efecto, much@s Odinistas establecen paralelismos entre nuestras prácticas mágicas, ya sea Sejđr o cualquier otra, y el "Chamanismo". Sin embargo, antes de estar en posición de establecer o acaso rebatir dichos paralelismos, deberíamos ser capaces de definir aquello que llamamos "Chamanismo".

Durante la elaboración de este artículo, me he centrado en dos fuentes principales: por un lado, la investigación de Neil S. Price, un autor inclinado al uso de la Arqueología que busca similitudes entre la Magia Germánica y el chamanismo Sami y el de otras culturas circumpolares (1); por otro, los estudios de Clive Tolley, un autor más inclinado a las fuentes literarias, y que minimiza el cruce cultural Sami-Nórdico y postula que las raíces de la Magia Germánica  (principalmente del Sejđr), si bien comparten elementos con las prácticas chamánicas "genéricas", son más Germánicas continentales que circumpolares (2).

Para poder valorar la cercanía de la Magia Odinista con ese conjunto de prácticas que denominamos "Chamanismo", definiré previamente los rasgos del chamán arquetípico: por norma general, el chamán suele ser responsable de enfrentarse a fuerzas que causan problemas a su comunidad, como, por ejemplo, la escasez de comida, la mala salud de un individuo o del grupo, o la eventual ruptura de relaciones sociales o sentimentales. Por lo tanto, entendemos que se encarga de restaurar el equilibrio cósmico, que por culpa de esas fuerzas se había desnivelado, y que, mediante su intervención, se mantiene ordenado y saludable. Dicha intervención se lleva a cabo de diversas formas: interpretando visiones, buscando espíritus e interactuando con ellos, etc. Pero el chamán también está facultado para realizar un cierto tipo de magia, y quizá sea un buen momento para recordar la definición de "magia" que yo suelo utilizar, citando a los antropólogos Victor Turner y Pascal Boyer: "la Magia es un poder de control trans-humano, ya sea personal o impersonal". En otras palabras, el chamán no sólo actúa de "receptor sobrenatural", sino que también está facultado para interactuar con las entidades con las que contacta, y a esta interacción se la puede considerar como una clase de magia.


Representación de una Sejdkóna como defensora de su comunidad ante lo sobrenatural, por Kráka Gúnnarsdöttir (Instagram: Design_fiskrart)


Tenemos más elementos fundamentales en la definición del chamán, y tal vez lo más importante y obvio es la respuesta a la pregunta ¿qué significa la palabra "chamán"? Este término, tal y como lo usamos los hispanohablantes, proviene del turco, y parece haberse originado en Siberia, derivando de la palabra Evenki Šaman, que significa "excitado, elevado o revelado por éxtasis". Por tanto, en la propia palabra ya nos encontramos con el elemento del "trance" o "éxtasis místico", que tan reconocible es en la práctica chamánica.

Sin embargo, este elemento del trance podría llevarnos a pensar que, si todos los chamanes buscan ese trance, entonces nos hallaríamos ante una especie de sistematización de la práctica chamánica: creer que la palabra "Chamanismo" engloba un conjunto ordenado de prácticas es un error. Hay autores, como el antropólogo Piers Vitebsky, que definen el chamanismo como la forma más antigua de religión, aunque, en mi opinión, dicha afirmación es muy simplista. Para mí, hablar de chamanismo es referirse a un tipo de habilidad o disposición que se manifiesta en varias culturas y Pueblos. Abundemos, ahora sí, en esta habilidad del chamán de entrar en estados alterados de consciencia, conocidos como "trances". Estos trances, similares a la hipnosis, pueden variar de intensidad en función del individuo y las circunstancias que lo rodean.


Antigua ilustación de un tambor chamánico Sami, del libro The history of Lapland : wherein are shewed the original, manners, habits, marriages, conjurations, etc. of that people por Johannes Schefferus (1674)




Teniendo en cuenta todo lo anterior, podemos inferir que el término "Chamanismo" es muy ambiguo todavía, y resulta complicado definir lo que es, ya que dicho término no es más que un constructo moderno que trata de definir un fenómeno arcaico. Ahora bien, el historiador Edward Bever crea una definición bastante precisa desde mi punto de vista, que divide el concepto de "chamanismo" en estructuras basadas en el proceso neuro-cognitivo que implica:
Específicamente, el término Chamán puede reservarse a la persona que se dedica a prácticas que involucren la alteración de la consciencia para percibir e interactuar con espíritus, para ganar conocimiento o poder inaccesible para la consciencia despierta, (...) En contraste, puede usarse "chamanista" para alguien que se dedica a otras manipulaciones deliberadas de la consciencia para acceder a información o habilidades desconocidas e inaccesibles para la consciencia despierta, prácticas que requieren la manipulación deliberada de la consciencia, la propia o la ajena, pero no genera la experiencia de percibir espíritus. Ambas variantes del Chamanismo implican acciones deliberadas, (...) (3)

Ahora, habiendo ya definido el Chamanismo, a los Chamanes y a los Chamanistas, podemos volver la vista a nuestr@s practicantes de Magia, para determinar si sus Dones y sus prácticas son propios del Chamanismo.

Gran parte de la documentación que ha llegado a nuestros días sobre prácticas mágicas Germánico-Escandinavas proviene de las Sagas islandesas, pero hay división de opiniones sobre la fiabilidad de dichas fuentes. Con todo, encontramos algunos pasajes que suscitan un consenso más amplio que otros. Uno de estos pasajes, por ejemplo, lo hallamos en la Saga de Erik el Rojo (Éiriks Saga Rauđa en Norreno), en la descripción del ritual llevado a cabo por la Sejđkóna Þórbjörg para ver el futuro y apaciguar a los espíritus circundantes: muchos antropólogos consideran objetivo el retrato de los atributos de Þórbjörg, con su bastón, sus guantes de piel de gato, gemas, bolsas y demás parafernalia.

Asimismo, en las Sagas Islandesas (o  Islendingasögur en su idioma nativo)  hay muchas referencias a videntes, hechiceras y "profetas", que podrían mostrar ciertos elementos chamánicos:  sea cual sea su rama mágica  (videncia rúnica, conjuros de voz -Galđr-, o magia en trance -Sejđr-), estos individuos tienen la función de atraer la fortuna o la desgracia a través de su magia, que, además, tiene un fuerte componente de género, como ya expliqué en aquel antiguo artículo del que hablé al inicio del presente texto. Y si ponemos el acento en el trance que practican los usuarios de Sejđr, se puede entender por qué es tan fácil identificar Chamanismo con Sejđr. Ahora bien, tal y como nos dice Bever, hablar simplemente de Chamanismo es una generalidad que induce a error. La siguiente cuestión sería: ¿se adecúa, entonces, la definición de Bever a las prácticas mágicas descritas en nuestras fuentes literarias?

Pues, sorprendentemente, así lo parece. Y para ejemplificar esto, creo que las dos mejores figuras de los textos medievales islandeses sobre la "práctica chamánica" y la "práctica chamanística" son la anteriormente citada Spåkóna Þórbjörg y... el propio Odín. Analicemos ambos personajes:
  - En el Hávamál, Odín se adueña de las runas como fuente de la videncia rúnica: se cuelga de un árbol, se hiere con su lanza y ayuna nueve jornadas hasta encontrar el secreto de las runas; por otro lado, en el Baldrs Draumar, Odín recita un hechizo (Gálđr) para resucitar a una völva.
  - En la Saga de Erik el Rojo, se llama a Þórbjörg para que averigüe si la enfermedad que asola a los colonos remitirá o no: durante la sesión, hay canciones que preceden al trance y ella se reúne con los espíritus  (Sejđr).
 
De este modo, observamos que Odín manipula su propio subconsciente a través de un ritual para obtener conocimiento  (es decir, observamos una "práctica chamanística"), mientras que Þórbjörg actúa mediante una "práctica chamánica", comunicándose con los espíritus mediante un ritual que incluye cánticos para adivinar el futuro.

Pues bien, ahí lo tenéis. Antes de pasar a las conclusiones de este artículo, reiteraré que el término Chamanismo, utilizado del modo clásico, me parece generalista y vago, por lo que prefiero adherirme a la definición de Bever. Dicho esto, hemos podido observar que las diferentes ramas de la práctica mágica Odinista no se adscriben al Chamanismo en igual grado, siendo el Sejđr la única práctica abiertamente Chamánica, mientras que el Gálđr y la videncia rúnica serían consideradas prácticas Chamanísticas, y por ende más separadas del Chamanismo clásico.

Espero, como siempre, haber ofrecido con este texto algunos elementos de juicio que os permitan diferenciar nuestras diversas prácticas mágicas y su relación con el Chamanismo. Eso sí: conviene recordar, antes de finalizar el artículo, que las prácticas mágicas de cualquier Pueblo siempre se circunscriben al sistema de creencias de dicho Pueblo. En otras palabras: para ser usuario de Sejđr, Gálđr o videncia rúnica, el requisito indispensable es conocer la mecánica cósmica que el Odinismo plantea. Por ello, el Chamanismo no pertenece en exclusiva a ninguna religión  (en todo caso, fue animista en sus inicios), y con ese término simplemente nos referimos a una serie de antiguas prácticas mágicas que se pueden encontrar en diversos Pueblos a lo largo de la Historia y la Prehistoria. No debe entenderse, pues, como una rama mágica, sino como un conjunto de elementos, comunes en diversos Pueblos y en diferente grado, enmarcados siempre en el sistema de creencias de cada Cultura.

¡Hasta el próximo artículo!



(1)   Neil S. Price, The Viking Way: Religion and war in late Iron Age Scandinavia
(2)   C. Tolley, Shamanism in Norse Myth and Magic
(3)   E. Bever, The Realities of Witchcraft and Popular Magic in Early Modern Europe: Culture, Cognition and Everyday Life

jueves, 20 de julio de 2017

La verosimilitud de la fe: la "Paradoja Freyfaxi"

     Charlando el otro día con mi Jarl, Kráka, me comentó lo complicado que resultaba argumentar con alguien ajeno a nuestra Fe la fiabilidad de las fuentes históricas en las que nos basamos, pues al parecer no existen textos de autores contemporáneos de nuestros ancestros paganos que resulten objetivos y detallados. Medité profundamente sobre ello, concediendo que así era, en realidad. Pero entonces, ¿cómo estar seguros de que avanzamos por un camino que continúe con la Antigua Senda, y no por uno que sea una versión deformada, o simplemente inventada? Y se dio la casualidad de que, en ese momento, me hallaba enfrascado en el estudio de la Saga de Hrafnkel, dado que se acerca la festividad de Freyfaxi y es en esta saga donde se menciona al célebre caballo. Así, se formó en mi mente una explicación a la cuestión, y decidí llamarla la Paradoja Freyfaxi. La expondré aquí, para que la valoréis vosotr@s mism@s.

Versión manuscrita de la Hrafnkels Saga perteneciente al Sögubók

     Todo el mundo sabe que, aparte de las Eddas, la otra fuente histórica escrita de origen islandés más utilizada en el moderno Odinismo son las sagas. Así pues, las usaremos como ejemplo de fuente histórica. ¿Cómo podríamos medir su "fiabilidad", por llamarlo de un modo simple, en aquellos aspectos susceptibles de ser útiles a nuestras prácticas religiosas, o creencias? Porque, de hecho, la festividad de Freyfaxi debe su nombre a una saga, la Saga de Hrafnkel. ¿Es históricamente correcta dicha saga? Veámoslo:
     En el estudio de las sagas, existen dos corrientes o tendencias principales: la antigua (que denominaremos romántica), que predominó desde el siglo XVIII hasta el segundo tercio del siglo XX, y la moderna (a la que nombraremos como pragmática), que se inició en los años setenta y actualmente es la que más fuerza tiene. Analicemos sus argumentos.
  La tendencia romántica nos explica que las sagas islandesas son historias, que en un principio se transmitían oralmente, y que servían como entretenimiento del pueblo islandés, amante de las historias, pero que a su vez servían para recordar hechos históricos. Según esta tendencia, las sagas se creaban así: una familia se convertía en un elemento importante en su región o en el país entero a causa de sus hazañas, y los escaldos comenzaban a narrar sus historias de forma oral, y es por ello que las sagas contienen elementos de la narración oral, como repeticiones o fórmulas fijas, que servían para ayudar a su memorización. Con el tiempo, a causa de la transmisión oral, se olvidaban partes, se añadían otras, y se cambiaban numerosos detalles, aunque el fondo de la historia se mantenía, y así perduraba durante siglos, manteniendo intacta, entre otros elementos, la exactitud histórica. Un ejemplo: en la Saga de Njal se narra la quema de una casa, indicando dónde estaba exactamente; en los años veinte un equipo de arqueólogos descubrió en aquel lugar los restos de una casa quemada. Aunque el ejemplo indudablemente más famoso es la Saga de Erik el Rojo: en ella hallamos descripciones de asentamientos vikingos en Groenlandia (confirmados con hallazgos arqueológicos), e incluso la descripción geográfica de la costa nordeste de Norteamérica y de sus habitantes indígenas y sus costumbres (como la de dormir bajo una canoa volcada), que a posteriori se confirmaron. Todo ello apunta a la fiabilidad histórica de las sagas. Con ello en mente, leemos en la Saga de Hrafnkel
     Hrafnkel tenía, entre los animales que poseía, uno al que apreciaba más que a cualquier otro. Era un caballo castaño con una franja oscura en el lomo, al que llamaba Freyfaxi. Le había regalado la mitad del caballo a su amigo Frey. Tenía tanto cariño a este caballo, que había hecho juramento de matar al que lo montase sin su permiso.
     Así que llegamos a la conclusión de que, según esta teoría, siendo las sagas un género oral, que, aunque puesto por escrito varios siglos después, mantiene una elevada verosimilitud y fiabilidad históricas, por lo que no nos cabe duda de que existió en Islandia un gódi consagrado a Frey, llamado Hrafnkel, que poseía un caballo llamado Freyfaxi (cuyo nombre significa "Crin de Frey"), y en cuyo honor llamamos así a las celebraciones de inicio de la cosecha. Coherente, ¿no es así?
     Pero hoy día predomina la teoría pragmática, que hace unas décadas puso en evidencia a su predecesora. Según esta corriente, la saga sería un género escrito, y sus autores las habrían creado de un modo similar al proceso de creación de una novela actual. Esta corriente sostiene que las sagas se crearon a causa del interés de los islandeses por la literatura en general y por su historia y cultura ancestrales en particular, siempre al servicio del sentimiento nacionalista y separatista que imperaba en la región en aquel momento a causa de las ansias de anexión que dominaban los reinos de Noruega y Dinamarca. Al ser un país de reciente creación en aquel momento, apenas tenían historia escrita, por lo que dependían de fuentes orales; con el paso del tiempo, combinaron ambas fuentes. De este modo, las sagas narraban las vidas de islandeses notables: solían ser redactadas por monjes o personas relacionadas con monasterios (¡oh sorpresa!), usando fuentes orales y escritas para documentarse, por lo que no serían narraciones orales pasadas a pergaminos, sino obras literarias escritas. Al respecto de su fiabilidad histórica, la teoría pragmática dicta que es relativa, porque los autores se basan en hechos y lugares reales, pero introducen elementos y personajes de ficción para desarrollar su historia, puesto que partimos de la base de que la saga tiene fines literarios, y es por ello que en las sagas se pueden hallar temas y argumentos repetidos. El autor puede inventar personajes y aventuras, pero también los toma prestados de otras sagas. En casos extremos, TODA LA OBRA ES FICCIÓN, como es el caso de... la Saga de Hrafnkel, sí, lo habéis adivinado. En esta saga, tal y como ya demostró hace algunos años Sigurdur Nordal, ni los personajes ni los sucesos narrados pudieron tener lugar, si atendemos a las fuentes históricas de las que disponemos hoy día.  Y entonces ¿cuál sería el propósito de una obra enteramente de ficción? Pues por lo que se sabe, la Saga de Hrafnkel fue posiblemente escrita (o al menos encargada) por un obispo islandés, de nombre Brand Jónsson, que vivió en el siglo XIII: la obra muestra un claro sentido cristiano, así que se trata de pura ficción con fines puramente ejemplarizantes. ¿Cómo puede ser, os preguntareis? Veamos algunos pasajes del texto. En el capítulo 2, se ataca al politeísmo original de Islandia con esta frase:
Hrafnkel no amaba a otro dios sino a Frey.
     De igual modo, había que atacar las antiguas creencias y a sus seguidores, pero sin olvidar que se trataba de un supuesto compatriota; lo observamos en esta frase:
Era un hombre muy injusto, aunque noble.
     La guinda del pastel la encontramos en el momento en que Hrafnkel, habiendo perdido todo y luchando por recuperarse, pierde su fe, y este proceso de catarsis se resume en el siguiente pasaje:
Entonces dijo Hrafnkel: "Me parece que es una tontería creer en los dioses", y añadió que nunca volvería a creer en ellos, y lo cumplió,...
     A partir de su renuncia a la antigua fe de sus antepasados, milagrosamente, todo comienza a irle bien, como apreciamos en los siguientes pasajes:
Consiguió una gran reputación en la comarca.


...Era un hombre mucho más amigable que antes.
     Pero entonces, ¿qué está ocurriendo, nos estamos basando en mentiras que nunca tuvieron lugar? ¿En historias cristianas creadas para adoctrinar? No desesperéis tan pronto. Nosotros, al contrario que las "religiones del libro", no nos basamos únicamente en textos antiguos, del mismo modo que no aceptamos lo que nos indica una fuente sin hacer antes un trabajo de estudio y contrastado de la información. 
     Los festejos a los que llamamos Freyfaxi (conocidos como Loaf-mass en territorio anglosajón, o Lammas en su forma céltica) no son más que la fiesta de inicio de la cosecha, una fiesta tradicional bien documentada. En Islandia, incluso tras la introducción del cristianismo, en estas fechas se celebraban carreras de caballos y peleas de sementales. Aquí tenemos la conexión histórica probada: la cosecha suele estar auspiciada por tres dioses, siendo menos importantes para este evento Thor y su esposa Sif, y siendo Frey la deidad principal. Por otra parte, en los festejos que han perdurado hasta nuestros días, es una celebración marcada por dos elementos principales: trigo y caballos. Dicho lo cual, llegamos por fin a la Paradoja Freyfaxi: sea Freyfaxi un animal real o el invento de un sacerdote, personifica ejemplarmente los elementos básicos de esta fecha. Y no hay falsedad en la celebración, ni tampoco deshonra en el nombre.
     Aún podría daros más muestras de la Paradoja Freyfaxi. Por ejemplo, en algunas zonas de Noruega, al llegar el inicio de la cosecha y sus festejos, se engalana a los caballos con unos curiosos tocados. Observad:

Fuente: Google

     Mucha gente podría pensar que no se trata más que de la exageración extrema de un tópico tan manido y rancio como es el tema de los cascos con cuernos que la cultura pop pretende asignar a los pueblos paganos escandinavos. Pues bien, a continuación os voy a mostrar una sección del grabado contenido en una piedra rúnica, datada por los arqueólogos entre los siglos V y VII de la Era Común, conservada en una iglesia de Häggeby (Suecia):


     ¿Es necesario añadir algo más? 
     Si tuviese que reducir la Paradoja Freyfaxi a unas pocas palabras, la enunciaría así: si algo se puede demostrar con la aportación de varias pruebas derivadas de fuentes fiables, se puede incorporar a nuestra Tradición, aunque estas fuentes sean subjetivas o pretendan dañar la imagen del Paganismo Germánico
     Pues ahí tenéis mi teoría. Por eso es tan importante estudiar mucho sobre nuestro Pueblo y nuestras tradiciones, en diversos campos y disciplinas, para poder separar el grano de la paja, y más en una época como la que vivimos, donde, como suele decirse, la sobreinformación genera desinformación. Y NUNCA JAMÁS temáis estudiar fuentes cristianas, o autores que claramente trataron de atacar nuestras creencias, como Saxo Grammaticus o Adam de Bremen, de cuyos textos hemos aprendido tanto, siempre desde el prisma de nuestra Fe. Y es que en sus ataques nuestra Fe se crece, y medra en esa lucha. Y esto se debe a que nuestra Fe y nuestra Tradición portan la luz de la razón.
     ¡Os veo en el próximo artículo!
     



 

lunes, 23 de enero de 2017

MÚSICA Y FE

Ante todo, quiero felicitar el nuevo año a todos los que visitáis mi blog, deseando que sea feliz, próspero y pleno para tod@s. En lo que respecta a este modesto espacio de opinión y difusión de la antigua fe de nuestro Pueblo, debo decir que me complace haber recibido ya más de 10.000 visitas: todo un triunfo, en mi opinión. Si bien es cierto que este pasado 2.016 no he publicado tanto como hubiera sido deseable (por lo que pido disculpas de corazón), trataré de organizar mejor mi exiguo tiempo libre para poder así hacer gala de la periodicidad que este proyecto se merece. Dicho lo cual, es hora de inaugurar este flamante 2.017 con otro artículo.
Desde hace un tiempo, me he percatado de que comienzan a asentarse ciertas opiniones, sobre todo en Odinistas maduros, al respecto de algo que, a priori, parece un asunto menor, y que sin embargo considero importante: la relación entre la música y el Odinismo. Y es que, al parecer, hay un sector de personas que opinan que los medios de comunicación asocian la práctica de nuestras creencias con un estilo musical, concretamente el Viking metal y el Folk Metal: estas personas entienden que la asociación entre nuestra fe y estas manifestaciones musicales dan una imagen de los Odinistas en su conjunto que dista mucho de la realidad. Pues bien, escribo hoy aquí para dar mi opinión al respecto, y, por qué no, leer las vuestras, si deseáis plasmarlas en la sección de comentarios.
En primer lugar, y para no llevar a engaño a los lectores, he de confesar que soy un fanático seguidor de los estilos musicales antes mencionados: en mi caso, fue gracias a esta música que descubrí la fe que hoy profeso con orgullo, y no me da ningún reparo reconocerlo. Sin embargo, y a pesar de esta realidad, es comprensible que haya gente que no comparta mis gustos musicales, cuyas circunstancias no son las mías, y que tienen otra sensibilidad. Supongo que esta empatía surge con la edad, y cuando uno empieza a peinar canas, puede hacer el ejercicio de atender a otros puntos de vista...
En cualquier caso, no voy a hacer aquí un monográfico sobre Viking/Folk metal: si alguien tiene interés, que me lo proponga, y puede que me decida a hacerlo. Pero hoy no quiero desviar la atención del asunto que subyace en la preocupación de nuestros veteranos Odinistas. No hace falta ser muy avispado para entender sus cuitas: según la opinión general, esta música no respeta los cánones clásicos, y las actuaciones en vivo pueden parecer violentas, y en algunos casos propensas a fomentar el consumo compulsivo de alcohol, así como ciertos conceptos asociados a nuestras creencias y que pueden inducir a errores. Amigos “metaleros”, esto es así aunque no nos guste. Y debemos esforzarnos en explicar el porqué de las cosas.
Por ejemplo, la opinión generalizada de que esta música suele tener componentes racistas, xenófobos y/o ultra nacionalistas se debe a la fama que adquirieron ciertos individuos, relacionados con este tipo de música, y el referente más obvio es, sin duda, Varg Vikernes. Pero no olvidemos que su notoriedad la adquirió por asesinar a otro músico y verse involucrado en la quema de iglesias en la Noruega de los noventa. Si alguien escucha los discos de Burzum, banda formada exclusivamente por Varg, descubrirá que, si bien muchos de sus temas son ramplones y repetitivos, en algunos subyace una espiritualidad vibrante. Por ello, apreciar al señor Vikernes como artista no quiere decir justificar sus barbaridades. No olvidemos que el mismísimo Sveinbjörn Beinteinsson, el Alsherjargóði de Islandia que sentó las bases del Odinismo moderno, colaboró en una pieza de Burzum, llamada Hávamál, que recomiendo encarecidamente. Por ello, puedo afirmar que, como músico, respeto a Varg Vikernes y soy un gran seguidor de su grupo Burzum; como ideólogo político y orador panfletario, lo considero como el delincuente que fue y cuyos actos me repugnan.

Sveinbjörn Beinteinsson (fuente: YouTube)

Otro caso completamente distinto sería el del los archiconocidos Amon Amarth. Aquí nos encontramos con una banda que practica un estilo musical que no tiene, a nivel instrumental, ninguna influencia de los sonidos folk otorgados por instrumentos como gaitas o zanfonas: practican un Death Metal técnico y potente: como suele decirse, “sin concesiones”. Sin embargo, sus letras hacen un repaso exhaustivo de nuestros mitos, nuestro panteón y la visión romántica que aún tenemos sobre los vikingos: de ahí, que a sus conciertos no vayan solamente adolescentes Odinistas y amantes del mundo vikingo, sino también aficionados al buen Death Metal, y eso genera un público heterogéneo y con una forma de vestir y de sentir la música apasionada, visceral, y ante todo, un público sediento de vida y pletórico de energía. De ahí esas impresionantes imágenes de conciertos donde miles de jóvenes parecen combatir unos contra otros en un cuerpo a cuerpo desenfrenado y regado con alcohol. Pues bien, yo he estado en muchos conciertos de Death Metal, y de hecho yo mismo soy cantante en un modesto proyecto musical enmarcado en ese estilo, y ya ven, ni he muerto ni he sufrido daños: reconozco que, visto desde fuera con los ojos de alguien lego en estos menesteres, la imagen de un wall of death puede ser impactante, pero se trata de un modo de expresarse y de sentir la música y la vida. Con respecto al alcohol, y teniendo en cuenta los precios de las bebidas en un festival medio, la norma es que no se pueda beber en exceso, así que tal vez haya gente que se haya llevado a engaño sobre este asunto: naturalmente que se bebe, sobre todo cerveza, pero nada fuera de lo normal, en mi opinión. Volviendo específicamente a los Amon Amarth, tal vez su mayor mérito con respecto a nuestra Fe se halle en la labor de difusión que realizan (consciente o inconscientemente) hacia un público que, de otro modo, no conocerían la Historia de nuestro Pueblo. Dicho lo cual, no olvidemos dos cosas: primero, que Johan Hegg, cantante y frontman de Amon Amarth, se ha declarado en varias ocasiones como un ateo convencido y que simplemente es un entusiasta de la cultura y tradiciones precristianas nórdicas, por lo que a nivel personal no le tengo aprecio en absoluto aunque su música me guste. Segundo, la visión de Amon Amarth de nuestros mitos y dioses es una visión personal de su autor, un tanto estereotipada, al igual que el uso que hacen de la imaginería bárbara y vikinga (en la última gira, su escenario estaba decorado con un enorme yelmo... coronado por dos enormes cuernos).

Bonito casco gigante... y preciosos cuernos...

Como ya digo, a poco que uno indague y se documente, la perspectiva sobre estos estilos musicales puede cambiar, y aunque no se pueda llegar a apreciar su sonido, el investigador intuitivo podrá descubrir que los aficionados a este tipo de sonidos y de temática no son todos una horda descerebrada de brut@s violentos y engullidores de cerveza, y que este tipo de música puede llegar a ser muy espiritual y aportar conocimientos y remover conciencias: a nadie se le escapa que, aunque sean un puñado de grupos los que copan las noticias y se llevan todo el prestigio, tras ellos hay una verdadera legión de bandas con un saber hacer y unas ganas tremendas, y por supuesto con un respeto y cariño hacia nuestra Fe y tradiciones que expresan mediante su arte. En el caso de España, gente tan sobresaliente como los madrileños Pimeä Metsä (a quienes he tenido el placer de conocer y de comprobar su simpatía y humanidad), o los catalanes Northland, que son verdaderos artistas, o la promesa incipiente de los granadinos Wyrmslayer, que con potencia y alegría saben transmitir las ideas y valores de la Antigua Senda.

Atentos a este nombre, amantes del Viking Metal, porque dará que hablar

Y aún habrá quien se plantee: “de acuerdo, pero a mí no me gusta el rock: ¿dónde están los compositores de música clásica Odinistas?” Bien, pues dejad que os diga que el resurgir del auténtico Folk y los sonidos tradicionales es un hecho. Y casi parece innecesario mentar a grupos como Wardruna o Faun, pero es comprensible que los amantes de este estilo musical, más pausado e introspectivo que el rabioso Metal, no puedan encontrar muchos exponentes de ese sonido: tal vez se deba al hecho de que nuestra juventud se identifica más con el sonido eléctrico fusionado con el tradicional, que aporta melodía y contundencia a partes iguales. Pero yo pienso que, en el futuro, cuando ya tengamos una tercera o cuarta generación de Odinistas, que hayan nacido y crecido en el seno de clanes y educados en las tradiciones de nuestro Pueblo, tendremos la ventura de ver Odinistas componiendo óperas, realizando series de animación, dando clases en la Universidad... y quién sabe, puede que hasta dirigiendo un país... El tiempo lo dirá.

¡Hasta el próximo artículo!

Wardruna en directo

viernes, 8 de mayo de 2015

EL CLAN HÁVAMÁL EN GRANADA: el recreacionismo educativo y emocionante

     Llevo ya un tiempo sin publicar nada por aquí, y es que últimamente tengo una agenda bastante apretada. Sin embargo, llevaba unos días madurando la idea de compartir con vosotros unas cuantas imágenes que, a buen seguro, os gustarán. 
     Os pondré en situación. Hace menos de un mes, concretamente los días 16, 17 y 18 de abril, tuvo lugar en la hermosa ciudad de Granada la celebración de las II Jornadas de Cultura Vikinga, organizadas por la Universidad de Granada. El año pasado generaron bastante expectación entre los aficionados al tema, y aunque no pude asistir por motivos laborales, supe por los asistentes al evento que mereció la pena de sobra. Como es obvio, me prometí asistir este año. Sin embargo, nuevamente el trabajo y sus complicados horarios me impidieron asistir a las conferencias de los días 16 y 17, jueves y viernes respectivamente: en ellas se trataron diversos temas sobre el mundo vikingo, desde su espiritualidad hasta su cristianización, pasando por sus relaciones comerciales y culturales con otros pueblos o el estudio de los pueblos "pre-vikingos", como los hérulos. Hubo debates, presentaciones y firmas de libros, y varias actividades más. Como ya he contado, me fue imposible ir, aunque, gracias a los dioses, este año el último día resultó ser sábado, y pude asistir, junto a varios miembros de mi clan. Y entre las actividades programadas para ese día, se encontraba una que me interesaba sobremanera: la exhibición recreacionista a cargo del Clan Hávamál, un soberbio grupo recreacionista llegado de tierras catalanas. Si tuviese que definirlos con una palabra, ésta sería, sin duda, simpatía. Haciendo un derroche de buen humor, frescura y cercanía, aunque sin olvidar el rigor histórico ni la seriedad, convirtieron en ameno lo que podía haberse convertido en una pesada exhibición de vestuario y armamento. En fin, supongo que una de las ventajas que tienen los smartphones es que te permiten ir a cualquier sitio con una cámara de fotos medianamente decente, y en este caso concreto, considero que se justifica el aforismo que reza: "una imagen vale más que mil palabras". Así que ahí os dejo unas cuantas, captadas con mi teléfono por Sofía, a quien le agradezco el interés y el buen tino para captar estas bellas instantáneas. Disfrutadlas.






Aquí se observa la escenificación que habían preparado




El público, embelesado, no perdía detalle de las explicaciones


Selección de diversos modelos de cascos escandinavos


Os garantizo que ponerse un gambesón acolchado a mediados de abril en Granada es algo digno de admirar...


Un trono para el Jarl


Exposición de varias armas, y al fondo un hermoso escudo


Otros modelos de escudo (nótese que estos dos han sido ya usados en alguna ocasión...)



Preparándose para la demostración práctica


Al fondo se observa la hermosa tienda de campaña, inspirada en la del barco funerario de Oseberg


Ejemplo de indumentaria femenina de clase alta: obsérvese la profusión de collares y abalorios de ámbar


...Y comienza la demostración


Explicando la técnica del muro de escudos


Algún valiente intentó atravesarlo. Como digo, lo intentó,...


Demostraciones de posiciones de combate



Uso de la lanza en el muro de escudos


Combate por parejas


Ejemplo del uso del hacha danesa


Y, tras la teoría, ¡empiezan los mamporros!


Usando el estilo de combate "del Oeste", pueden luchar sin casco, pues es relativamente seguro


Demostraron sobradamente su veteranía


Otro hermoso lance



Espada y escudo contra hacha danesa


Al rato, decidieron ponerse yelmo para pasar a un estilo de lucha más realista




El conjunto de vestimenta y armamento lucía realmente espectacular



Con este estilo, el combate ganó intensidad y dureza. Una verdadera delicia


     Pues ahí las tenéis. Las fotografías no hacen justicia a la demostración que allí se vivió, os lo puedo garantizar. Pero quería compartirlas, porque pienso que iniciativas como ésta merecen ser publicitadas y apoyadas, porque semejante labor de difusión es encomiable, y aunque supongo que la organización debe ser todo un reto, el buen sabor de boca que deja bien merece el esfuerzo. Mis más sinceras felicitaciones a los organizadores de las Jornadas. Además, sirva este artículo como un pequeño homenaje al estupendo trabajo y buen hacer del Clan Hávamál: sois una inspiración para todos los que soñamos con formar un grupo recreacionista. Seguid así, guerreros.
     Y hasta aquí llegamos hoy, terminando con una recomendación: no os perdáis mi próximo artículo, que publicaré sin duda a principios de junio, y que recogerá una conferencia a la que asistiré. No voy a desvelar más.
     ¡Os veo en el próximo artículo!