viernes, 25 de mayo de 2018

REFLEXIONES SOBRE WOTANISMO, Y SOBRE UN FRACASO Y UNA LECCIÓN DE TÝR


Cinco meses llevo en silencio, y en parte este artículo va a explicar el porqué, aunque tal vez lo escriba como un desahogo ante acontecimientos recientes que han sucedido en mi vida. Y ya que me he decidido a redactarlo, trataré de paso que mis lectores puedan extraer provechosa enseñanza, como escribió Cervantes en su Rinconete y Cortadillo.
Para empezar sin rodeos, diré que acabo de desvincularme de la Comunidad Odinista de España-Ásatrú. Tras cinco años de membresía, una gran cantidad de experiencias increíbles y tras haber conocido una ingente cantidad de Odinistas y sus puntos de vista sobre la vida y la Fe, con la riqueza espiritual que tal conocimiento comporta, mi camino debe apartarse de dicha comunidad. Estos últimos meses han sido un hervidero de actividad frenética, en los que he debido volcarme al cien por cien en la organización. Mientras más me afanaba en aportar algo beneficioso con mi esfuerzo, más infructuoso y vano parecía el denuedo. Con el paso de las semanas mi ánimo se tornaba más sombrío; mi salud comenzó a verse afectada, mis relaciones personales se tensaron hasta un punto insoportable. Hace un par de días, estallé: sabía que iba a suceder tarde o temprano, y traté de controlarme hasta ese momento, pero era algo que debía pasar, y yo lo sabía. Ahora estoy mucho mejor, y aunque sigo bajo de moral también me siento revitalizado. Y es que, en ocasiones, olvidamos que los fines de ciclo siempre conllevan una gran batalla final, una explosión interna, que devasta nuestro ser en lo que a esa materia respecta. Pero entonces llega el inevitable renacer. Y en ello estoy. Si bien es cierto que parte de mí ha fallecido en este “micro-Ragnarök” individual, era necesario que así fuera para que el ciclo moribundo pudiera concluir y así dar paso a una nueva era, que ha empezado con quietud y calma, resonando aún los ecos del pasado conflicto espiritual.

La marca que no me permita nunca olvidar este episodio de mi vida

No voy a relatar aquí los pormenores de lo acontecido porque no creo que sean de interés. Baste decir que, hace unas semanas, se me encargó mediar en un conflicto determinado, en el que una de las partes implicadas era un grupo de Odinistas que practican esa rama de nuestra Fe que denominamos Wotanismo: en un viejo artículo ya la mencioné de pasada (y os dejo aquí el enlace por si queréis ojearlo: Éste es el enlace). Sea como fuere, me esforcé al límite en resolver dicha disputa, puesto que todos los implicados eran miembros de la Comunidad,... y fracasé estrepitosamente.
La pregunta más obvia que puede uno hacerse en este punto del relato es: ¿qué es el Wotanismo? Muchos tenemos una visión bastante generalista de esta rama del Odinismo, y, siendo yo consciente de mi ignorancia, decidí documentarme para poder tratar el tema de modo apropiado. Y a la vista está que lo hice rematadamente mal. Aún así, he aprendido algo sobre el Wotanismo, y querría compartirlo con vosotros, para después poder ofreceros mi punto de vista concluyendo el relato de mis desventuras.
En un primer momento, toda aquella persona que indaga un poco en el término puede concluir que el Wotanismo es una rama Odinista centrada en el llamado “supremacismo ario”. Sin necesidad de continuar exponiendo razones, más de un@ pensará “bueno, bastante malo es ya de por sí tener que confraternizar con gente que piensa de este modo”. Dadme unas líneas más para profundizar en la materia.
Me considero una persona poco prejuiciosa en lo que a política se refiere. Respeto mientras me respeten, y creo que cualquier ideología puede ser defendida y argumentada si quien la esgrime es un ser humano dialogante. Además, pensaba yo, esto es Religión, y no política. Se puede separar. Si yo lo he hecho, cualquiera puede hacerlo.
No sabía lo equivocado que estaba.
La fusión entre “fe” y política es completa en el Wotanismo: no se trata simplemente de un grupo de personas que defiendan que el Odinismo sólo es aceptable para miembros de la “raza aria”: se trata de convertir ese “Odinismo excluyente” en una teoría política, y viceversa. La unificación de ambos campos surge junto al propio Wotanismo. Esta corriente “Odinista” (el entrecomillado no es casual, ahora lo veréis) no sólo bebe del esoterismo y misticismo nacionalsocialista en estética y propaganda (usando la esvástica nazi en lugar del Flýtot, o el Sol negro de doce brazos en lugar del tradicional de seis o de ocho brazos, así como la utilización en redes sociales y páginas web de cartelería e imágenes creadas en la Alemania nazi), sino que asienta sus bases filosóficas en varios autores, y si bien beben de algunas fuentes que en un principio no tienen un matiz negativo, como pueden ser ciertos ensayos de Jung, también lo hacen de otros autores que, como mínimo, pueden ser cuestionados, como es el caso de Guido von List, o que son abiertamente contrarios al propio Odinismo: en este caso me refiero principalmente a David E. Lane y a Ron McVan. Hoy voy a centrarme exclusivamente en David Lane, puesto que a él lo he estudiado más a conciencia y pienso que representa de un modo más claro la esencia del Wotanismo.
El señor David Lane fue miembro de Klu Klux Klan (organización racista americana CRISTIANA), y posteriormente llegó a ciertas cotas de poder en una organización considerada TERRORISTA en Estados Unidos llamada Nación Aria, de corte antisemita y de nuevo ABIERTAMENTE CRISTIANA. Fue arrestado y condenado a 190 años de prisión por diversos crímenes, entre los que se hallaban robos y asesinatos. Cumpliendo su pena, escribió varios libros, publicó numerosos artículos y dio algunas conferencias. Murió en 2.007 en una cárcel de Indiana.
Pues bien, el señor Lane compiló una especie de guía moral que los Wotanistas de hoy día siguen, plasmada en lo que se ha dado en llamar los “88 preceptos”. Hay quien considera que se trata de una guía para Nacionalsocialistas, con un componente político en exclusiva. Pero he estudiado estos “88 preceptos” (jamás lo comentaría sin antes documentarme y estudiar sobre ello)... y os doy mi palabra de que acabé horrorizado. No es que todo fuese malo, hay preceptos que son positivos (o mejor dicho obvios, como el respeto por la Naturaleza y el ataque -argumental- a religiones que atenten contra la Naturaleza y contra la comprensión del Ser Humano como parte de ella). Pero hay muchos que, sinceramente, me asquean. Voy a citar algunos ejemplos, para que vosotr@s juzguéis sin más filtro que vuestro entendimiento:

Precepto 26: La naturaleza ha creado una cierta antipatía entre las razas y las especies para preservar sus individuos y su existencia.
Precepto 27: (…) Debemos odiar a aquellos miembros de nuestra raza que nos traicionan, a nosotros y a nuestras naciones.
Precepto 35: La homosexualidad es un crimen contra la naturaleza.
Precepto 37: Una raza en la que los varones no se pelean para acoplarse con una hembra y conservarla, va a perecer.

No voy a seguir, pero quería que vieseis la altura moral de los preceptos. El resto intenta dar explicaciones sobre la religión, la democracia y el concepto de Pueblo. Todo el texto está plagado de reiteraciones del tipo “debemos hacer esto o aquello”, o “el necio hace tal cosa, el listo hace lo contrario”, o “la verdad es así, y lo que no sea esto es mentira”. Y yo me pregunto: ¿qué tiene que ver esto con el paganismo en general, o con el Odinismo en particular?
Pero no se quedó aquí el señor Lane. También redactó lo que se conoce como “los 14 códigos de la ética aria”, algo también muy celebrado por Wotanistas en todo el mundo, y que se trata de una serie de mandamientos para este tipo de personas. Hay uno de ellos que voy a transcribir para poder comentarlo después:

“2.- Las leyes naturales nos dan evidencia del plan divino. El mundo natural es la obra del Todopoderoso.”

Ya sufientemente convencido de lo pernicioso de todo este argumentario y de lo enormemente alejado que estaba respecto de la Antigua Fe, estuve buscando conferencias de David Lane por Internet, y encontré algunas transcripciones. Hallé una en concreto en la que habla principalmente de Wotanismo, que es lo que nos interesa. En un momento de la conferencia, dice:

“El Wotanismo es una religión. Una religión no es un pasatiempo.”

“Es coherente”, pensé yo. Pues bien, un poco después, declama tranquilamente:

“Incluso un ateo confeso puede ser un Wotanista.”

Y ése fue mi límite.

Homenaje Wotanista a David Lane. Dicen que lo verán en Valhalla,...

Pero aún me quedaba una sorpresa más. Al parecer, numerosos “clanes” Wotanistas enmascaran el nombre de su corriente de pensamiento, y tratan de hacerse pasar por Odinistas de tendencia Identitaria o Folkish (tendencia a la que yo siempre me he suscrito), pero denominándola con el vocablo alemán Völkish... de obvias connotaciones supremacistas a causa del uso que se le dio por parte del Tercer Reich. Esto hace que muchos Odinistas neófitos se confundan cuando investigan por la red, y se puedan dar dos casos:
a) que se integren en una comunidad creyendo que son Identitarios y acaben ellos mismos sucumbiendo a la propaganda Supremacista;
b) que se asqueen de lo que lean o vean, y crean que el movimiento Identitario es en realidad un movimiento Supremacista, pensando que Folkish y Völkish son la misma cosa.
Y entonces recordé lo que le sucedió a la propia Else Christenssen, nuestra amada Folkmother, líder intelectual del movimiento Folkish, que se vio encarcelada durante varios años ya que unos individuos se habían aprovechado de su programa de ayuda a presidiarios y su natural hospitalidad para usarla de “mula” y poder traficar con droga. ¿Quiénes pudieron ser? Exacto: Wotanistas.

Else Christenssen en una portada de su revista "The Odinist". Que sea recordada

Y así me quedó claro lo que el Wotanismo representa: una ideología xenófoba que se disfraza de paganismo para justificar su apología Supremacista y Nacionalista, usando simbología y propaganda Nacionalsocialista, y alimentada por “pensadores” Cristianos que ni tienen Fe en nuestros Dioses ni en nada que no sea la violencia como raison d'être.
Y yo no sólo estaba formando una Comunidad con estas personas, sino que debía ejercer como árbitro en una disputa y, por tanto, darles cierta defensa moral ante ataques de personas que, justo es reconocerlo, estaban siendo más coherentes que yo. ¿Formar una Comunidad con personas que hablan de un supuesto “Todopoderoso”, y que toman como referencia moral a un individuo cristiano del KKK? ¿Buscar el entendimiento con quienes podrían odiarme si me considerasen un traidor bajo su retorcido código de conducta? ¿A quienes pretenden excluir de la Fe a gente de diferente orientación sexual o de distinto ideario político? Todo sonaba a argumento de una película de Buñuel.
Intenté comprender por qué debía tan siquiera tolerar a estas personas. Me resultaba muy doloroso porque entre estos Wotanistas tenía amigos, verdaderos amigos, gente en apariencia honrada, leal, equilibrada y tolerante... Cuando propuse a la dirección de COE tomar medidas punitivas contra estas personas (ya que usaban el paraguas de la Comunidad en las redes sociales para difundir su mensaje), se me dejó claro que pertenecían a la Comunidad, que la vocación de COE es ser una entidad inclusiva, y que por tanto debería buscar el consenso.
Pero yo ya no quería. No me sentía parte de una Comunidad que cobijaba a esta suerte de proclamas y actitudes vitales. No deseaba que mi nombre se asociara a ellos, porque no me representaban en modo alguno. Y es imposible que ya se disocie dicha Comunidad del Wotanismo, porque esta ideología y quienes la practican han adquirido una notoriedad y unas cotas de poder muy importantes dentro del organigrama. No podía hacer nada. Se me había despojado de autoridad, y no se escucharon mis razonamientos. Toda la Directiva se hallaba superada ante el desafío abierto de la facción Wotanista, que ignoraron los avisos y se saltaron prohibiciones.
Había fracasado.
Busqué consejo en los ancestros, supliqué una guía. La propia Folkmother respondió, bendita sea, aunque no la entendí en aquel momento. Pedí claridad a Týr, haciéndole un tributo: sentí que estaba al tanto de mis cuitas, así que esperé acontecimientos.
Horas después estallé. El Dios Manco se cobró su precio en sangre. Todo mi mundo se vino abajo, se hizo añicos mi trabajo de cinco años en un proyecto que era capital para mí, se desgarró mi propia cordura.
Y poco después, llegó la calma, y con ella la seguridad de haber sobrevivido, en modo alguno ileso, pero sí más sabio. Dolido y asustado, pero con una inquebrantable confianza en mis convicciones más profundas.
Porque en ocasiones hacer lo correcto es doloroso. Es un cliché manido, pero tan real como la misma vida. Por algo Týr es el Dios de las espadas. Por algo es Manco.

lunes, 1 de enero de 2018

¿Decir "feliz Yule" es decir "feliz Solsticio"? (Parte III)

     Por fin, llegamos a la tercera parte de este artículo. A continuación os dejaré los enlaces a las anteriores entregas para que podáis ojearlas en caso de que aún no lo hayáis hecho, y pasaremos al artículo en sí. Espero sinceramente que no os haya resultado muy pesado, y deseo que os haya animado a seguir profundizando en nuestra Antigua Fe. 

     PRIMERA PARTE
     SEGUNDA PARTE


CUESTIÓN 3ª.- ¿POR QUÉ HAY TANTA CONFUSIÓN CON LAS FECHAS?
Ya habéis comprobado que el asunto de los calendarios juliano y gregoriano, sus equivalencias y sus cambios de fecha ocasionan más de un quebradero de cabeza. Pero creo que hemos dejado bastante claro que: a) Yule no era una celebración del solsticio de invierno, y b)no tenemos una fecha exacta de dicha festividad. De enero a febrero, las diversas fuentes históricas lo colocan en distintos espacios de tiempo. ¿Por qué? Ha llegado el momento de hablar del calendario escandinavo precristiano.
El festival de Yule sucedía en un período de tiempo que comprendía dos meses, y ambos, en el calendario nórdico precristiano, hacen referencia al evento: eran Ýlir y Jólmánuðr. Pero Yule es una fiesta Germánica, y no sólo escandinava: la referencia a esos meses asociados a Yule ya es patente en textos godos del siglo IV, así como en fuentes anglosajonas del siglo VIII, cuando Beda el Venerable, monje benedictino, escribe que los Anglos paganos seguían un calendario basado en ciclos lunares, pero determinado por el año solar. ¿Qué quiere esto decir? Pues que el calendario germánico precristiano no era solar, naturalmente, pero tampoco lunar, como creen muchas personas. Era una fusión de ambos: era lunisolar. Explicaremos esto con más detalle.

Antiguo calendario, aparentemente lunar, datado en torno al año 1.000, Noruega

En Escandinavia, los meses se calculaban en base a las fases lunares. En un año solar hay 12 meses, 365 días; sin embargo, 12 meses lunares duran 354 días (pues cada mes lunar dura algo más de 29 días), y por ello, cada año empezaría 11 días antes que el anterior. El Norte es una tierra con una climatología adversa, y es comprensible que los ciclos agrícolas y ganaderos resultasen prioritarios. Era, pues, necesario mantener una periodicidad. Para evitar que los meses “retrocediesen”, era ineludible marcar una especie de hito: el solsticio de invierno, que marcaba el punto donde acababa el primer mes de Yule y comenzaba el segundo. Y de este modo, en un intervalo de aproximadamente 28 días, las fases lunares podían “avanzar” o “retroceder” en función del año, sin que esto perjudicase a la periodicidad anual. Así pues, el calendario lunisolar germánico parece ser que insertaba un mes adicional de verano cada tres años, para compensar esos 11 días de desfase anual. Esto parece coincidir con los grandes festivales que se celebraban un Uppsala y Lejre cada nueve años, y dudo que se trate de una casualidad. Es más: creo que se trata de la prueba de que, en nuestra cultura ancestral, el tiempo también era sagrado.
En resumen: nuestro Pueblo conocía los solsticios y equinoccios astronómicos, y de eso no hay duda, pero las festividades estacionales paganas conmemoraban cada trimestre del año sin que coincidiesen necesariamente con solsticios y equinoccios, sino siguiendo las fases lunares. Si entendemos que es en el solsticio de invierno cuando el ciclo solar y el lunar se igualaban, como hemos dicho antes, los meses podían oscilar un intervalo de unos 28 días. Teniendo presente todo lo anterior, parece ser que Yule, en realidad, se celebraba un mes (o más) pasado el solsticio, probablemente coincidiendo con la luna llena del segundo mes de Yule o  Jólmánuðr. Es decir, entre el 5 de enero y el 2 de febrero de nuestro calendario moderno.
Según Nordberg, el arqueólogo que mencioné al inicio de este largo y tedioso artículo, la festividad de la Epifanía (en España, el día de los Reyes Magos) sería una aproximación cristiana al calendario pagano germánico. La “luna de Yule”, sigue diciendo, sería el hito pangermánico que determinaría la festividad de Yule y el resto de ceremonias estacionales cada año.
Y, este año, por ejemplo, ¿cuándo sería apropiado celebrar Yule, de acuerdo con el calendario lunisolar? Pues exactamente el 31 de enero. Por desgracia, hoy en día no parece que tengamos mucho tiempo para mirar al cielo nocturno y así poder calcular nuestras festividades anuales, y parece que nos conformamos con celebrar las ceremonias de acuerdo con nuestro calendario habitual. Sinceramente, mi deseo es que esto cambie algún día y retomemos el concepto de "tiempo" de nuestros antepasados, dándole el valor sagrado que siempre tuvo el propio tiempo, y la consideración del sol y la luna como herramientas que los dioses nos enseñaron a usar. Hasta que los sacerdotes de la Antigua Fe estemos en condiciones de poder volver a este viejo camino, nuestro Yule coincidirá con el Solsticio, lo que tampoco está mal -de momento-, aunque sí espero que, al menos, os planteéis el hecho de ver Yule como una ceremonia solsticial. No será por falta de datos...

¡Feliz Yule y un próspero año 2.018!

sábado, 30 de diciembre de 2017

¿Decir "feliz Yule" es decir "feliz Solsticio"? (PARTE II)

            NOTA PRELIMINAR: Para quienes hayáis llegado a este artículo en primer lugar, y en aras de una mínima claridad, os voy a dejar a continuación el enlace a la primera parte: PRIMERA PARTE . Dicho lo cual, podemos proseguir.

Fuente: Cominidad Odinista de España - Ásatrú

CUESTIÓN 2ª.- ¿ES YULE UNA CELEBRACIÓN SOLSTICIAL?
A estas alturas, puede que ya no veáis tan clara la asociación de esta fiesta y el Solsticio. Aún así, sigue dándose la concomitancia de las fechas: Yule coincide con el Solsticio de Invierno, ¿verdad? Bueno, preguntemos a quienes escribieron sobre nuestro Pueblo y su modo de vida, para saber cuándo se celebraba:
·         La pista más antigua sobre una gran fiesta germánica invernal nos la da en el siglo VI el cronista bizantino Procopio, que cuenta que los habitantes de Thule (Escandinavia) celebran una fiesta para que el sol regrese, algún tiempo después del Solsticio de Invierno.
·         La primera referencia que tenemos al respecto de la festividad de Yule propiamente dicha se encuentra en el poema del siglo IX Haraldskvæði, compuesta en honor de Harald Hárfagri y su victoria en la batalla de Hafrsfjord y la posterior unificación de Noruega: para ensalzar el talante llano del monarca y su desprecio por las comodidades, el escaldo narra la intención del rey de “festejar Yule bebiendo en el mar”, en lugar de hacerlo en la comodidad de un hogar seco y tibio; aún así, no se menciona explícitamente que Yule se celebrase en invierno (también averiguamos en ese texto que, al parecer, muchas de las celebraciones religiosas de nuestros antepasados giraban en torno al consumo de alcohol de un modo más o menos compulsivo).
·         En la Saga de Olaf Haraldsson, Snorri menciona un blót realizado en mitad del invierno (en nórdico antiguo miðsvétrarblót), al que llama Jólaveizla y Jólaboð, y ambas palabras vienen a significar “Festín de Yule” o “Fiesta de Yule”.
·         El cronista sajón Tietmaro, a la sazón obispo de Meserburgo, afirmó en una de sus crónicas que el blót más importante que se celebraba en Lejre (Dinamarca) se realizaba en enero, pasada la Epifanía (6 de enero).
·         En la Saga de Haakon inn Góði, se cuenta que Yule es un evento que dura tres días, a partir de una noche llamada Hökunott, ubicada en pleno invierno.


Pues me da la sensación de que no hay consenso... Sin embargo, parece que se intuye el fallo, y es pensar que el solsticio de invierno y el solsticio astrológico de invierno sean lo mismo. Las características de cada estación varían en función de la latitud, y nuestras tribus se expandieron a lo largo de todo el continente europeo. Las festividades del moderno Odinismo suelen tomar como referente las fechas de las celebraciones estacionales escandinavas, las cuales (atención), debido a su situación geográfica y sus condiciones climáticas, se llevaban a cabo un mes después de los solsticios y los equinoccios. De acuerdo con el calendario juliano (y tomando como base los textos de Snorri, naturalmente), tendríamos una fecha para los festejos de Yule rondando el 14 de enero, y si lo extrapolamos al moderno calendario gregoriano (el que usamos habitualmente), nos da una fecha cercana al 20 de enero. Así pues, tenemos un solsticio que ocurre el 21 de diciembre en nuestro calendario, pero que en el calendario juliano correspondía al 14 de diciembre, que coincide con la fiesta de santa Lucía (patrona cristiana de la vista), y es por esto que, en el folklore escandinavo, aún se considera esa noche como la más larga y oscura, a pesar de que, al cambiar el calendario, ya no coincida con el solsticio. Es un poco complicado, lo sé, pero espero haberlo explicado con un mínimo de claridad. 

En la última parte del presente artículo, por fin, trataremos de desenmarañar este nudo gordiano de fechas y calendarios. Hasta entonces, ¡os agradezco la paciencia!

viernes, 29 de diciembre de 2017

¿Decir “feliz Yule” es decir “feliz Solsticio”? (PARTE I)

Heðinn partió desde su casa solo y a través de los bosques en el anochecer de Yule, y encontró una troll; cabalgaba sobre un huargo y sus riendas eran sierpes, y se ofreció a guiar a Heðinn. “No”, dijo él. Ella replicó: “pagarás por esto en la Copa de Bragar”.
Al anochecer sucedió la toma de juramentos. Trajeron al sonargöltr (verraco de sacrificio), y la gente ponía sus manos sobre él, y pronunciaban sus juramentos en la Copa de Bragar...”
 (Fragmento del “Helgakviða Hjörvarðssonar”)

Nos hallamos inmersos en las celebraciones de Yule, la festividad estacional más importante para el Odinismo a nivel mundial. Y repasando mis antiguas publicaciones, me he percatado de que no he escrito aún nada al respecto de tan entrañables fechas. Sin embargo, ya sabéis que no me gusta redactar lo obvio: así pues, no hallaba inspiración para escribir si lo único que iba a contar es cómo se celebra esta festividad, o alguna curiosidad al respecto. No, quería elaborar un artículo que enriqueciese a quien lo leyese, y, como siempre os digo, que diese material sobre el que reflexionar. La chispa de la inspiración prendió en mi mente la semana pasada, ojeando las redes sociales: observé que, al llevar Yule, mucha gente gusta de compartir mensajes del tipo “el cristianismo llama Navidad a lo que realmente es Solsticio de Invierno”, o simplemente felicitaciones que vienen a decir “Feliz Solsticio”. Por ello, me gustaría plantearos hoy la cuestión con la que he titulado el presente artículo: ¿festejar Yule es realmente celebrar el Solsticio? Puede que mi punto de vista al respecto y las argumentaciones que voy a plantear a continuación sorprendan a muchos.

¡Espero que Jólnir os colme de bendiciones y regalos este Yule!
Ilustración cortesía de Kráka Gúnnarsdóttir (Intagram: #fiskrart)

Antes de profundizar, es conveniente aclarar, para quien no lo sepa, que me considero uno de los llamados “reconstruccionistas de la Antigua Fe”: pretendo vivir mi fe Odinista inspirándome básicamente en las prácticas de nuestros ancestros del modo más fiel posible. Naturalmente no estoy a favor de aprovechar estas fechas para sacrificar esclavos a Odín..., es decir, que comparto la idea de que vivimos en una sociedad del siglo XXI y nuestra Fe no puede (ni debe) ser practicada del modo en que se hacía hace quince siglos, pero trato de recrear de un modo fidedigno aquellas tradiciones y ceremonias que pueden encajar sin problemas en nuestro modo de vida.
Dicho lo cual, me sorprende la fijación que muchos Odinistas muestran con el asunto de convertir Yule en sinónimo de Solsticio de Invierno. ¿Por qué? Vamos a ir paso a paso para no perdernos: debido a la enorme cantidad de información, este artículo va a ser publicado en tres partes, así que espero que os resulte más didáctico que tedioso,…

CUESTIÓN 1ª.- ¿ES YULE UNA FESTIVIDAD SOLAR?
Inevitablemente, debido a mi labor como Góði, me interesa mucho el calendario de celebraciones, para poder celebrar cada festividad cuando toca, pero no sólo por eso: también para tener conciencia de lo que estoy celebrando en cada momento. A veces, da la sensación de que nuestras fiestas coinciden con los solsticios y los equinoccios, que marcan el paso de las estaciones, y este hecho puede llevar a creer que nuestros antepasados Germánico-Escandinavos basaban sus fiestas religiosas en los ciclos del Sol, pero ¿es esto cierto? De hecho, en la mayor parte de direcciones web en las que busquéis información al respecto de Yule leeréis algo que os dará la impresión de que esta fiesta es una especie de adoración solar. Si a eso le añadimos la idea preconcebida de que en Escandinavia tienen pocos períodos de sol en invierno, y que esta fecha era el momento propicio para invocar su poder y así devolver la fertilidad a la tierra, estaremos simplificando en exceso algo que, como ya habréis intuido, es más complejo. Y, claro está, siempre está presente esa idea de que “apenas quedan registros de aquella época”... Pues debo decir que, hasta donde yo he indagado, creo que Yule es la festividad de la que nos ha llegado más información. Así que ¿por qué no investigar un poco? Veremos si la idea de “festividad solar” se sustenta, o se trata de otro mero error conceptual. Tomaremos datos no sólo de fuentes históricas, sino también de trabajos contemporáneos: mención especial a la gran obra que sobre la materia escribió el arqueólogo sueco Andreas Nordberg en su publicación titulada (aproximadamente, perdón por mi sueco) “Festividades y calendario prehistóricos”.
Vamos, en primer lugar, a tomar como cierta la idea de Yule como festividad solar. Si esto es así, ¿a qué deidad deberíamos honrar en Yule, principalmente? Aquí hallamos el primer foco de debate: la mayoría de Odinistas de la corriente Ásatrú mantienen que es Balder el Brillante por ser él un dios eminentemente solar, mientras que los que se adscriben a la corriente Vanatrú hablan de Freyr, argumentando como una prueba lo que Snorri nos legó en su Gylfaginning, estrofa 24:

“Freyr es el más excelente de los dioses: rige la lluvia y el brillo del Sol, y también la fertilidad de la tierra, y es bueno invocarle para conseguir paz y buenas cosechas.”

Sea cual sea la postura, a nadie se le debería escapar el hecho de que el propio Sol ya es una entidad con propia personalidad y funciones dentro de nuestro panteón. Quiere esto decir que Balder no es el “dios del sol”, ni tampoco Freyr... aunque, ciertamente, da la sensación de que ni el propio Sol (nuestra amada Súnna) ni la Luna (Máni, su contrapartida masculina) son dioses por derecho propio, sino que más bien dan una imagen de ser “ayudantes de los dioses”. Os doy una prueba: en el Völuspá, estrofas de la 4 a la 6, podemos leer lo siguiente:

“Pero los hijos de Bur formaron la tierra,
aquellos que crearon el famoso Midgarð;
brilló el sol desde el sur sobre el palacio
y surgió en la tierra la verde hierba.

“Desde el sur alzó el sol, compañero de la luna,
su mano derecha al confín del cielo;
no sabía el sol dónde estaban sus salas,
no sabían las estrellas dónde tenían su lugar,
no sabía la luna cuál era su poder.

“Se reunieron los dioses, todos, en asamblea,
y tomaron consejo los sagrados dioses;
la luna llena y la nueva ellos designaron,
nombraron la mañana, también el mediodía,
la tarde y la noche, para contar los años.”

No es una traducción correcta, puesto que para nuestro Pueblo la luna es un ser masculino y el sol uno femenino, pero lo importante es lo que el texto dice, y no cómo lo dice. En el fragmento, se puede ver que los cuerpos celestes parecen desconocer su propósito en una fase temprana de la creación de nuestro Universo, y los dioses les dieron un uso: sirvieron para dividir los días. En otras palabras: para contar los años. ¿Veis por dónde voy? Aún os daré otra pista más: la hallamos en el Álvissmál, en la conversación entre Þórr y el enano Alvis:

ÞÓRR:
“Dime, Alvis, pues creo, enano,
que sabes los destinos de todos,
cómo llaman la luna que ven los Hombres
en todos los mundos.”

ALVIS:
“Luna, dicen los Hombres; los Dioses, rojiza;
en Hel, rueda girante;
rápida, los Trolls; brillo, los Enanos;
los Elfos, la que cuenta el tiempo.”


¿Os habéis percatado del nombre que le dan los Elfos? “La que cuenta el tiempo” (en nórdico antiguo: Ártali). Así pues, parece ser que la luna era importante para medir el tiempo, aunque sin duda, el paso de las estaciones, las épocas de cosecha y los ciclos de la ganadería vendrían dados por el sol. Con esta idea en mente, nuestros ancestros parecían considerar, usando conceptos modernos, que el sol y la luna no eran objetos de adoración (como los dioses), sino más bien “características cósmicas”, instrumentos al servicio de los designios divinos. 


(CONTINUARÁ)

martes, 29 de agosto de 2017

Staðagaldr, ¿magia rúnica o Galðr? Percepciones, aciertos y confusiones

     Hablaba hace unos días con un buen amigo sobre la cuestión mágica existente dentro del corpus de creencias de nuestra Fe, y la conversación desembocó en el asunto de una actividad muy extendida en el mundo Odinista, conocida con el nombre de Staðagaldr, o "yoga rúnico": seguro que os suena bastante. Mi interlocutor deseaba documentarse al respecto del tema, porque, según me comentó, estaba investigando sobre la rama mágica que conocemos como Galðr. Me sorprendió mucho ver cómo se han mezclado tantos términos y conceptos hasta el punto de considerar que hacer meditación o yoga (sea éste "rúnico" o su versión original hindú) sea una especie de actividad "mágica". Al explicarle mi punto de vista sobre el tema, quedó muy extrañado de que yo ni lo practicase ni tampoco le atribuyese cualidades mágicas a dicha actividad. Aquella conversación me llevó a redactar este artículo, para tratar de explicar claramente lo que opino sobre este asunto, que creo que en los últimos tiempos se ha enturbiado, llevando a la gente a encontrar por la red verdaderos despropósitos, derivados de una determinada actitud ante la Fe Odinista. Y, antes de entrar en materia, ¡ya aviso de que éste será otro de esos artículos que no me ayudarán a hacer amigos!
     Antes de comenzar, voy a recordar a quienes deseen ampliar su conocimiento sobre el asunto mágico que hace algo más de dos años ya publiqué un artículo hablando de un modo general sobre los diferentes tipos de prácticas mágicas que existen en nuestra Fe. Os dejo el enlace justo aquí .
     Bueno, vamos a ver por dónde empiezo. Pretendo explicar mi punto de vista sobre las siguientes cuestiones: 

  • ¿Qué es el Staðagaldr?
  • ¿Cuáles son sus atribuciones mágicas?
  • ¿Pertenece a la rama mágica del Galðr o a la rama del trabajo rúnico?
  • Y sobre el trabajo rúnico, ¿se engloba dentro de la videncia rúnica, o es Galðr?
     Una vez haya podido explicar lo que yo conozco sobre el tema y mis opiniones al respecto, podré finalmente exponer una reflexión a modo de conclusión. 

     QUÉ ES EL STAÐAGALDR? Bueno, a grandes rasgos podemos definir esta actividad como un sistema de magia "activo" (es decir, que requiere de la participación física de quien lo practica), con el objeto de dominar la mente propia mediante meditación dirigida por la asunción de varias posturas corporales que representan las diferentes runas del alfabeto conocido como Fuþark Armanen (y alguna adición posterior). 

Las diferentes posturas del cuerpo emulando runas

     Pero ¿qué es el Fuþark Armanen? Para quien no lo sepa, este alfabeto rúnico fue recopilado por el eminente Guido von List (Viena, 5 de octubre de 1848 – Berlín, 17 de mayo de 1919) , famoso ocultista y regeneracionista del paganismo germánico y gran impulsor la visión Folkish del Odinismo, quien sentó las bases de los actuales métodos de videncia rúnica. Desgraciadamente, su brillante trabajo en este campo quedó enturbiado por sus ideas antisemitas y sus trabajos sobre la raza aria, que fueron ampliamente promocionados por el Tercer Reich. En lo que respecta al campo de la magia rúnica, von List declaró que las 18 runas del Fuþark Armanen eran las verdaderas runas con un contenido mágico demostrable, y las usó para desarrollar un sistema propio de magia basado en nuestra Fe.

Runas Armanen

     Sin embargo, la creación del Staðagaldr se la debemos al alemán Friedrich Bernhard Marby, otro regeneracionista del Odinismo (quien, al contrario que von List, no sentía ningún afecto por el movimiento nazi -y, de hecho, pasó unos ocho años confinado en varios campos de concentración, como el de Dachau-) que, durante la década de los años veinte, desarrolló este sistema postural. Décadas después, Edred Thorsson renovó el sistema y lo dotó de estructura, así como de una base histórica al afirmar que había evidencias de su práctica en algunos tesoros arqueológicos, como el famoso "cuerno de Gallehus". 

     CUÁLES SON SUS ATRIBUCIONES MÁGICAS?
"Los objetivos generales del stádhagaldr son:

1. Control del cuerpo a través de la postura (stadha)
2. Control del pensamiento a través de encantamientos (galdr)
3. Control de la respiración
4. Control de las emociones
5. Hacerse consciente de los reinos rúnicos del ser y el/los mundo(s)
6. Control y dirección de la voluntad.
...Stadhagaldr se usa como un modo de integración psicológica y transmutación personal, y también se emplea en todos los otros tipos de operaciones mágicas."
Edred Thorsson, Futhark: A Handbook of Rune Magick
     Está bastante claro, ¿no? ¿No lo está? 

     ¿PERTENECE A LA RAMA MÁGICA DEL GALÐR O A LA RAMA DEL TRABAJO RÚNICO? Si nos ceñimos a la división tradicional entre las diferentes corrientes mágicas, puede parecer que esta práctica se halla entre el Galðr, debido a que se basa en la adopción de posturas y en unos movimientos predeterminados, y el trabajo rúnico, ya que se basa en el poder de las runas. Es más: si seguimos la línea de pensamiento del señor Thorsson, casi que da igual a qué línea pertenece, puesto que la magia está ahí para todos, sea la práctica que sea. Es así, ¿verdad?

     Y SOBRE EL TRABAJO RÚNICO, ¿SE ENGLOBA DENTRO DE LA VIDENCIA RÚNICA, O ES GALÐR? La pregunta correcta sería "todo el que conoce el poder de las runas, ¿puede usarlas para interpretar el Destino?" Según Thorsson todo el mundo puede hacerlo, por lo que, si seguimos ese razonamiento, cualquiera puede practicar Staðagaldr, Galðr, videncia rúnica o cualquier otra disciplina, puesto que, a fin de cuentas, la magia sólo es manipulación energética. ¿Todos de acuerdo?

     Pues no. Yo, al menos, no. El hecho de que no practique esa disciplina y de que no la tome en consideración se debe a que, naturalmente, en su momento estudié sobre el tema, y estudié mucho, investigué todo lo a fondo que pude... y encontré muchas inconsistencias. Pero también aspectos positivos. 
     Para empezar, lo que Friedrich Marby inventó no se llamaba Staðagaldr. Ni siquiera "yoga rúnico", o "meditación rúnica": Marby lo bautizó como GIMNASIA RÚNICA (en alemán: Runengymnastik). Lo creó como una forma de mantener sano el cuerpo mediante una serie de rutinas inspiradas en las runas, en el convencimiento de que si se forma una runa con el cuerpo se pueden obtener beneficios a nivel orgánico y espiritual. Y ESO me parece correcto y beneficioso. Sin mayores pretensiones. ¿Es eso magia? En absoluto.
     Décadas después, el señor Edred Thorsson (cuyo nombre real es Stephen Flowers -conocido en fechas más recientes como Darban-i-Den-) publica numerosos escritos dándole al asunto ese matiz mágico. Tras una lectura concienzuda del trabajo de Thorsson, llegué a la conclusión de que considera al Staðagaldr una disciplina mágica porque aprovecha el poder mágico inherente a las runas. A mí, personalmente, no me convence tal argumento, pero respeto a quien sí le convenza. Lo que verdaderamente me disgustó fue la supuesta justificación histórica del Staðagaldr mediante la mención de un hallazgo arqueológico. Mucha gente se limita a asumir que, si lo dice el señor Thorsson, será porque ha trabajado en el tema concienzudamente. Pero ¿alguien se ha molestado en examinar el grabado del "Cuerno de Gallehus"? Yo sí. Esto es lo que puede verse:


     Ahí lo tenéis, en la parte superior. Para Thorsson es la prueba irrefutable de que nuestros ancestros Germánicos practicaban Staðagaldr. Yo veo un texto rúnico, casi con toda probabilidad con una finalidad mágica, en el que las runas que lo componen han sido grabadas con la forma de seres humanos. No hay más. Y no hay más porque no hay ninguna otra supuesta prueba de que nuestros ancestros hiciesen este tipo de actividad. Tenemos muchísimas pruebas arqueológicas de otras prácticas mágicas: sabemos que las Sejðkónur usaban cuentas de ámbar como catalizador mágico; asimismo, sabemos que las Völur portaban varitas de metal o dagas ceremoniales para realizar sus ceremonias de videncia rúnica o como símbolo de su estatus. Pero el más documentado es sin duda el tema del trabajo rúnico: por poner un ejemplo, todos conocemos la fórmula mágica "ALU", que se suele grabar en objetos ceremoniales o en objetos que deben servir de amuleto o que deben tener una carga mágica potente. ¿Hay pruebas de su uso en el pasado pagano de nuestras tribus? Veamos:

Bracteato de Djupbrunns; hallado en Gotland (Suecia), data de la Era de las Migraciones. Observamos el ALU en la parte superior izquierda, escrito de modo invertido. Nótese también la presencia de una rueda solar en la parte inferior del bracteato.

Bracteato de Funen (Dinamarca), dedicado a Odín; la fórmula ALU puede leerse en la parte superior derecha del grabado.

Piedra rúnica de Elgesem. Datada en torno al siglol IV-V E.C., lo único que tiene grabado es la fórmula ALU escrita verticalmente y de modo invertido. Se presupone que esta piedra formaba parte de un conjunto de varias piedras rúnicas con finalidades mágicas.

Amuleto de Lindholm, hallado en Escania (Suecia), datado entre los siglos II y IV de la Era Común, representado en un dibujo de 1.884. Bajo la representación del amuleto se adjunta un grabado con las runas inscritas en él, y se aprecia con claridad la fórmula ALU de modo invertido en la parte izquierda del texto.

Fíbula de plata hallada en Zealand (Dinamarca). En la foto se lee claramente la palabra "ALUGOD" en runas, seguida de un símbolo solar.

     Existen muchos más hallazgos documentados que contienen la palabra ALU o alguna de sus variantes, aunque no pretendía cargar el artículo excesivamente. Pero creo que es ASÍ como se justifica una afirmación al respecto de la base histórica de cualquier faceta del Odinismo. O, al menos, así lo hacemos aquellos que sentimos esta Fe en lo más hondo de nuestro espíritu. El señor Thorsson, como él mismo reconoció cuando fue expulsado en 1.989 del Odinic Rite, se siente más interesado por el culto "neo-satánico" que profesa el Templo de Set, lo que casaba más que el Odinismo con su filosofía de "todo es energía y da igual cómo lo hagas, mientras lo hagas", actitud que ha sido criticada en más de una ocasión por personalidades como la dama Freya Aswynn. Si este "neo-satánico" se inventó esa disciplina mágica, basándose en una actividad física ya inventada por alguien antes que él, y buscando el respaldo histórico mediante la interpretación sui generis de un hallazgo arqueológico, no seré yo quien le respalde ni quien difunda esa falsa disciplina.
     Y es por esto por lo que no practico el Staðagaldr. Ni tampoco lo difundo. Ahora bien, respeto a quien así lo hace. Yo mismo lo practiqué, hace ya más de una década. La base de nuestras creencias es la libertad individual, así que ¿quién soy yo para decirle a nadie lo que debe o no debe hacer? Y en este asunto en concreto me resulta fácil ser tolerante, porque nadie, absolutamente nadie de cuantos conozco y que practiquen esta disciplina, ha podido confirmar el resultado "magico" de sus ejercicios. Y a este hecho yo lo valoro como la prueba de que el Staðagaldr NO es una disciplina mágica, al contrario de aquéllas que sí pueden demostrar su fiabilidad, como la videncia rúnica o el trance mágico. 
     El verdadero problema ante este tipo de facetas de nuestra Fe es que hay much@s Odinistas (en algunos casos supuest@s Odinistas) que simplemente NO CREEN en nuestro concepto de la magia, por lo que practican estas disciplinas como un modo de participar de la Fe Odinista pero sin creer realmente en lo que hacen, y gran parte de la culpa la tienen aquellos que han tratado de homogeneizar nuestras prácticas mágicas ("todo el mundo puede hacerlo todo porque todos tenemos los mismos poderes y las mismas capacidades mágicas"), o de buscar una equiparación con otras disciplinas que no pertenecen a nuestro Pueblo, generando así extrañas fusiones, tan exóticas como ineficaces: el tarot rúnico, las ceremonias incluyendo invocaciones a los cuatro elementos (¿cuatro? ¿de verdad?), supuestos trances para sanar nuestros chakras (sí, sí, totalmente cierto, he sido testigo de quien afirmaba hacer este tipo de... cosas), y, naturalmente,... el Staðagaldr. 
     Dicho lo cual, y para no acabar este artículo de un modo tan negativo, quiero aclarar algo: incluso en lo más perverso, en el centro de lo peor, siempre podemos hallar algo bueno o positivo: no olvidéis que no creemos en el bien absoluto ni en el mal absoluto, pues no hay para nosotros ni un sólo Camino ni una sola Verdad. De este modo, yo siempre recomiendo estudiar los trabajos de Guido von List en lo concerniente al poder rúnico (hay que ser capaces de separar su actitud racista de su genio e inspiración); soy un admirador de Friedrich Marby y lo respeto enormemente por su creación de la Runengymnastik, por lo que es: un sistema de gimnasia que sigue las formas de las runas y que ayuda al cuerpo y la mente (PERO NO TIENE NADA DE MÁGICO); y aunque considere a Edred Thorsson un advenedizo que lo único que buscaba en nuestra Fe era notoriedad, reconozco que su estudio de los diversos sistemas de videncia rúnica son brillantes, y recomiendo sus textos al respecto a quienes creen tener el Don de las Nornas y desean experimentar al respecto. Lo único que os estoy pidiendo con todo esto es que penséis por vosotr@s mism@s, que estudiéis buscando varias fuentes, que separéis lo valioso de lo que no nos interesa, que busquéis contrastar lo que sabéis con otras personas. Porque estamos recuperando un sistema de creencias milenario, estamos re-creando una Fe orgullosa y real, y no debemos, en mi opinión, adornarla con aditivos ajenos a nuestra cultura, por muy exóticos o atrayentes que nos parezcan. La Fe puede llegar a ser una materia muy simple, y hermosa en su simpleza. Nuestro poder reside en nuestro interior, en nuestro pasado, en nuestro entorno y nuestros Dioses. Y no en poner acrobáticas posturas creyendo que tienen efectos mágicos. ¿Qué somos, Power Rangers?
     ¡Os veo en el próximo artículo (si aún seguís queriendo leerme)!
     


     

martes, 1 de agosto de 2017

Elaboración de la hidromiel: parte II

     Aquí estamos nuevamente, y creo que ya estamos listos para finalizar el proceso de elaboración de nuestra riquísima hidromiel.
     Antes de manipular nuestro mosto fermentado, necesitamos adquirir algo que posee una importancia crucial en todo este proceso: el recipiente de envasado. Parece algo sencillo, ¿verdad? "Pues una botella", pensareis muchos. Claro que sí, pero ¿vale cualquiera? Mi experiencia me dice que no, que requerimos un envase que esté pensado específicamente para un líquido de las características de nuestra bebida, y es que, aunque la levadura haya ralentizado el proceso químico de fermentación alcohólica, aún sigue activa, y lo seguirá estando mientras la hidromiel esté embotellada. ¡Mis primeros experimentos de envasado me llevaron a presenciar pequeñas explosiones, estallido de botellas y observación de corchos voladores!
     Es por ello que mi consejo es que os hagáis con una botella de este estilo:


     Aquí, en mi tierra, a este tipo de botellas las conocemos como botellas "con tapón de gaseosa", y fueron muy populares en las décadas de los setenta y los ochenta. Y en su nombre encontramos su particularidad: el curioso sistema de cierre. A pesar de que estoy seguro de que la inmensa mayoría sabéis a lo que me refiero, a continuación os ofrezco una imagen detallada de este cierre:


     Este tipo de recipientes están diseñados para poder soportar la presión que ejerce un líquido gaseoso, y nunca he tenido problemas con estas botellas. Además, son relativamente sencillas de adquirir, al menos por estas latitudes: encontrareis diversos modelos en bazares chinos, en tiendas de menaje, etc. Asimismo, numerosas marcas de cerveza se presentan en este tipo de envases que, obviamente, se pueden reutilizar. Haceos, pues, con una provisión de botellas de este tipo, y cuando las tengáis limpias y hayáis comprobado que la gomita del tapón está en perfecto estado, podemos empezar el proceso de envasado, también conocido como "trasiego".


     En primer lugar, vamos a proceder a comprobar que nuestro mosto fermentado está en buenas condiciones. Si seguisteis mis instrucciones al pie de la letra, su aspecto debería ser similar a éste:


     En el fondo se observará el poso, que no es más que la levadura que se ha precipitado a la parte inferior de la garrafa. Al mover la mezcla, es normal que el líquido se enturbie un tanto, a causa del movimiento de este poso. No es nada malo, aunque evitaremos en la medida de lo posible que nuestra hidromiel se enturbie en exceso. Ahora prepararemos una de las botellas para el trasiego. Colocaremos bajo ella un paño (para evitar que los posibles derrames accidentales manchen la mesa, puesto que la hidromiel puede ser difícil de limpiar), y en la boca de la botella pondremos un embudo bien limpio.


     Levantando el recipiente de fermentación, con mucho cuidado, comenzaremos a escanciar la hidromiel en la botella, procurando no remover el fondo en exceso. Pero puede que, por diversos motivos, sea inevitable que el poso se remueva y enturbie la mezcla. ¿Se puede evitar? Bueno, hay una medida que evitará que la mayor parte de ese molesto poso pase a la botella: se trata de un colador de tela, como el que muestro a continuación:


     Mientras escanciáis el precioso líquido en su envase definitivo, veréis cómo burbujea y forma espuma, verificando así que la levadura sigue en plena forma. Las primeras botellas estarán más claras, pero inevitablemente las siguientes se irán enturbiando. Así pues, la parte final de hidromiel será casi en su totalidad levadura en suspensión en un poco de líquido. Yo esa parte no suelo usarla, es decir, que no apuro el recipiente de fermentación hasta el final, y os recomiendo hacer lo mismo. 


     Al final, con las medidas de ingredientes que usé en la primera parte de este artículo, me han quedado unos tres litros de rica hidromiel:


     Pero, si almacenase así las botellas, la levadura aún estaría demasiado activa y, por tanto, seguiría con su proceso de fermentación y por consiguiente generando gas, lo que podría resultar peligroso, así que necesitamos "dormir" un poco la levadura. ¿Cómo hacemos esto? Pues muy fácil: con frío.


     Meted las botellas en el refrigerador, y no las mováis durante, al menos, tres días. A partir de ese momento, la levadura seguirá viva, pero mucho menos activa, y ya no habrá peligro de explosiones indeseables. Es entonces cuando podréis almacenar vuestra hidromiel, con las mismas especificaciones que tendría el almacenaje del vino o la cerveza: usad un lugar fresco y seco, alejado de la luz solar y que no sufra grandes variaciones de temperatura, y si fuese posible, mantened la bebida a unos 17º-19º C. Antes de consumirla, metedla nuevamente en la nevera un día para que se ponga bien fresca, ¡y disfrutadla como gustéis!
     Vuelvo a recordar que la levadura sigue activa, por lo que, cuanto más tiempo pase la hidromiel almacenada, más graduación tendrá (y eso aumentará su sabor fuerte y eliminará el dulzor inicial de la bebida).
     Y no olvidéis que estamos hablando de alcohol: disfrutad con moderación si la bebéis de forma lúdica, con respeto y honor si lo hacéis en ceremonias y rituales, y NUNCA SI SOIS MENORES DE EDAD, ¿de acuerdo? Somos Odinistas: haced honor a nuestro Pueblo y sus tradiciones.
     ¡Os espero en el próximo artículo!